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Viernes, agosto 18, 2017
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Tongued with fire. Groups in Experience. London: Karnac Books. 

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Libros que ayudan a pensar

J.M. SUNYER

Lawrence, W. G. (2000). Tongued with fire. Groups in Experience. London: Karnac Books.

Este texto – de XXI + 231 páginas, más las referencias y el índice te- mático– me llegó hace poco menos de un año y lo rescaté a raíz de la lec- tura de otro en el que se le hacía una referencia. Entiendo, que decir que es una joya puede ser mucho, pero ha captado mi interés y como que, en ge- neral, el inglés en el que está redactado no me ha resultado complicado de seguir, deduzco que es de fácil acceso y comprensión o, al menos, que lo son la mayoría de sus capítulos.

Se trata de una colección de once artículos que, partiendo de la pers- pectiva y planteamiento de Bion, nos introduce en una serie de conceptos que permiten no sólo entender mejor al genial pensador de grupos sino am- pliar algunos de sus conceptos. De hecho, es llamativo que el subtítulo de este libro “grupos en experiencia” sean las mismas palabras que utilizó Bion en su obra grupal de referencia, Experiencia en grupos, pero en otro orden, aludiendo al saber acumulado tras trabajar con ellos.

El libro, prologado por Lawrence J. Gould, comienza con una reflexión del propio Lawrence sobre la necesidad de persistir en el estudio de lo gru- pal, de las organizaciones y del lugar que ocupa el individuo en todo ello. Señala cómo el avance en el estudio de los grupos se inicia a raíz de la Se- gunda Guerra Mundial y también de lo que sucedió en la Guerra Civil Es- pañola; a partir de ahí, coloca el pensamiento de Bion en el centro del desarrollo de su forma de pensar.

Seguidamente, pasa a narrarnos su recorrido y experiencia grupal y es ahí donde aparece el epígrafe que luce como subtítulo: grupos en experien- cia. Emprende este recorrido biográfico diciendo: he sido ambivalente con los grupos toda mi vida, aunque fatalmente fascinado por ellos también (:XVII) y partiendo de ello, lo enlaza con un primer recuerdo infantil, para pasar a otro más juvenil, siguiendo con un amplio grupo de experiencias que se inician en la selección de oficiales, en la oficina creada para ello a raíz de la guerra (the War Office Selection Board) y alguna que otra anécdota que nos sirven para conocer los entresijos que marcaron los inicios de los trabajos de Bion y que ha seguido de cerca. Se introduce en el trabajo grupal en la Leicester Conference of the Tavistock Institute of Human Relations, en el 1965. A partir de este momento, buena parte de su vida se centra en el tra- bajo con grupos humanos, lo que le permitió estar en contacto con autores de obligada referencia de la literatura grupal como Pierre Turquet y Ken Rice. Estos y otros datos preliminares nos sirven para ubicar al autor en re- lación con su experiencia grupal.

Once son los capítulos que se nos ofrecen. En el primero, Thinking re- fracted, el autor nos expone un vasto panorama de diversas ideas respecto al hecho de pensar, a cómo el pensamiento refleja no sólo nuestras propias experiencias vitales sino cómo articula y combina aquellas nociones que están en el medio o en el entorno. Aparece la del pensador que piensa o que capta pensamientos y los recrea para formar otros nuevos. Subraya el pro- ceso interactivo que supone pensar y de ahí la importancia de estar en grupo, ya que es a partir de estas interacciones que se ponen en marcha y se per- feccionan nuestras capacidades para pensar y elaborar pensamientos. Pero esta idea no sólo es algo vinculado al tratamiento individual o grupal sino a las organizaciones, llegando a afirmar que sin pensamiento, sin esta ca- pacidad de pensar, no hay organización posible. Nos introduce también en el producto de nuestro acto pensador, en cómo a partir de las interacciones vamos generando nuevos productos. Nos explica su propuesta de las cuatro formas de pensar: pensar en cuanto ser (aquellos pensamientos que pensa- mos constantemente), pensar en cuanto pertenencia (aquellos pensamien- tos que conciernen a nuestra existencia presente y futura, mediante los que tratamos de mejorar nuestra existencia y la de nuestros semejantes), el pen- samiento como sueño (ese pensar que va ligado con nuestra capacidad de soñar y cómo a partir del sueño vamos elaborando nuestros pensamientos y, recogiendo la idea de C. Bollas, el pensar como el pensamiento aún no pen- sado, flotante, que cuando se evidencia produce cambios notables en el su- jeto o en las organizaciones y grupos. También en este capítulo aparecen las modalidades de pensamiento: la 1, aquella que nace del propio pensador y de su proceso de pensar, y la 2, que nace del propio infinito, que está ahí y es captada por el pensador.

En el capítulo segundo, titulado The managment of oneself in role, nos introduce en la idea de los procesos de humanización. Es un capítulo emi- nentemente social en el que, en su primera parte, realiza un análisis porme- norizado de la pasividad social y de su vínculo con la envidia, del deseo de que el Estado y las instituciones creen las condiciones necesarias para que esa envidia no aparezca y de cómo esta pasividad nos lleva a la ruptura con el grupo en el que permanecemos, iniciándose procesos de desencanto hacia este mismo grupo social, hacia sus líderes y sus estructuras. Así mismo, ana- liza cómo emerge esa relación de tipo aséptico “yo-esto” o “yo y la cosa” en el que el sujeto ve a la sociedad y lo que a ella la constituye como algo que está ahí, ajeno a él y con el que debe hacer lo posible para sacarle par- tido. Tras esta primera parte, se inicia una segunda en la que desarrolla di- versas indicaciones para tratar de salir de esta situación, de cómo ir promoviendo modificaciones que faciliten que el sujeto se sienta partícipe del grupo que él mismo conforma.

El tercero, Exploring the boundaries of the possible, es un texto muy in- teresante porque en él se recoge en primer lugar, parte de lo que es la his- toria de las conferencias de Leicester que se inician en 1957. El relato, de tipo histórico, señala las tres épocas por las que Bion ha transitado. Tras ello, pasa a pormenorizar en qué consisten y cuál es el rol de los conducto- res, articulando, bastante bien, el pensamiento de Bion con la descripción del conflicto entre el individuo y el grupo. Conformado de esta manera, este ca- pítulo posibilita enmarcar mejor el siguiente, el cuarto, que bajo el título Signals of transcendence nos introduce en buena parte de su preocupación por los elementos trascendentales y religiosos.

En efecto, el capítulo se inicia con la experiencia de “grupo grande”, que considera crucial en los espacios de formación, fundamentalmente por- que éstos proporcionan espacios para poder pensar y para generar la capa- cidad de ensoñación colectiva. Y es en estas circunstancias cuando emerge el conflicto entre el sujeto, el Self, y su encuentro con el Otro. En esta si- tuación, Lawrence nos recuerda que el grupo grande posee unas caracterís- ticas que posibilitan que exista una interdependencia entre ese grupo y el contexto social en el que se encuentra. En este espacio de encuentro, cada miembro participa desde su propia función y genera, junto a los demás, un relato que puede ser comprendido hermenéuticamente. Y es precisamente a partir de este relato que podemos comprender lo que está latente, lo que per- tenece a ese mundo de lo no dicho o de lo no decible. Y a ese conjunto des- conocido de elementos no dichos, no pensados, no captados aún por nuestras propias capacidades de pensar, es a lo que denomina inconsciente grupal.

En este punto introduce la idea de lo religioso, lo místico, aunque des- pojándolo del matiz de las religiones. Es ahí donde le encuentra sentido al Otro y a la angustia que siente el ser humano al percibir esa separación. Ahí es donde la vivencia psicótica y la presencia de los fenómenos psicóticos tie- nen su sentido, sobre todo, en la activación de la angustia de fusión o de se- paración con el Otro. En esta tesitura, Lawrence recupera la aportación de Turquet respecto a lo que él denominó cuarto supuesto básico, al que el mismo Lawrence junto a Bain y Gould, añadió el quinto supuesto. El cuarto supuesto se refiere a la angustia de fusión con el Otro, frente al que Law- rence propone el quinto, que es la activación de un supuesto opuesto, el de ser uno muy suyo, o lo que sería lo mismo, la no fusión con el Otro.

Estos aspectos están mejor desarrollados en el siguiente capítulo, titu- lado The fifth basic assumption, donde se expone con más detalle ese quinto supuesto que podría traducirse como “ser muy de sí mismo”, que es la po- sición contraria al cuarto supuesto de Turquet (de hecho también lo deno- mina no-O, es decir, no-oneness) y que hace referencia a la tendencia aislacionista, autística, de las personas en contextos grandes. Es un capítulo apasionante que finaliza con un recuerdo a Elias contraponiendo a su Homo clausus y Homines aperti, su Homo individualis, Autonomus man.

El siguiente artículo, titulado Beyond the frames, es complejo y requiere una lectura tranquila y apaciguada, posiblemente por la complejidad del pensamiento o de los pensamientos que van apareciendo a lo largo del mismo y que beben de las experiencias de la Tavistock. Se inicia con un claro reconocimiento de la aportación de Bion, de la que Isabel Menzies su- braya la importancia per se del uso del grupo para aprender, para aprender a partir de la propia experiencia grupal. Y es en esta experiencia de los en- cuentros por la que Lawrence nos hace transitar: desde las consideraciones acerca de lo institucional y en dónde se ubica esa tendencia, evidente ten- dencia del ser humano a vincularse con el otro (o el Otro), en la marcada contradicción entre la necesidad del establecimiento de límites y fronteras con sus inevitables normas de funcionamiento y el deseo de prescindir de todo ello en un claro movimiento en contra del propio aprendizaje. Introduce el tripartito de “tarea primaria”, “tarea existencial primaria” (ambas de re- gistro neurótico y que son relativamente fáciles de reconocer y describir) y una tercera denominada “tarea sorprendente básica” cuyo registro es total- mente inconsciente y de naturaleza psicótica (en terminología de Bion) y que alude a la tarea que es buscada inconscientemente.

Nos introduce el concepto de grupo sensible de Miller y Rice y aque- llos de Turquet referentes a las posiciones del individuo en el seno del grupo grande: “solitario”, “miembro individual” e “individuo miembro del grupo”, así como su concepto de “segunda piel” para designar ese mecanismo me- diante el que el individuo se protege de la brusquedad y la fuerza de los cambios en el seno de un grupo grande. Y todo ello para subrayar la gran im- portancia que para él tienen las conferencias de trabajo organizadas en el Instituto Tavistock, hasta el punto de afirmar que le resultaría difícil com- prender una vida profesional sin este tipo de experiencias. No en vano, tras la muerte de Pierre Turquet, fue el director adjunto del programa formativo en relaciones grupales de dicho instituto.

El séptimo capítulo es diferente a los anteriores. De hecho y bajo el tí- tulo de Emergent themes for group relations in chaotic times, Lawrence pre- senta cinco hipótesis de trabajo que abordan otros tantos aspectos de la función de un líder, tanto de un grupo como de un entorno institucional: la primera analiza en función de qué se sustenta su desarrollo dentro de un contexto grupal; la segunda desentraña las relaciones entre los aspectos in- terpretativos y las capacidades de quien recibe estas interpretaciones; la ter- cera, la capacidad de ampliar nuestras experiencias en el contexto vital en el que permanecemos; la cuarta versa sobre los aspectos espirituales de la vida grupal y la quinta sobre la necesidad de reconsiderar el significado o la imago que se le da o se adjunta al término “alma”. Este tema enlazará perfectamente con los dos siguientes capítulos.

En efecto, tanto el capítulo octavo como el noveno abordan un tema com- plejo y que a algunos puede parecer un poco extraño: The politics of salvation and revelation in the practice of consultacy, y To surprise the soul. En con- junto encontramos una revaloración, o quizás mejor una reconsideración, de los aspectos trascendentales del ser humano en el contexto de lo grupal y lo social. Cuando habla de politics se refiere a las influencias que ejercemos unas personas sobre otras y al introducir la idea de salvation, en realidad, alude a las dinámicas que se activan frente a la necesidad de pervivir, que en unos casos se vinculan con lo religioso pero en otros se agrupan bajo los “ismos” de carácter político y social. Son, pues, dos capítulos que conviene leer des- pacio ya que contienen numerosas referencias que cuestionan y replantean el pensamiento que actualmente impera en la civilización occidental.

El décimo capítulo es un texto fácil de seguir y muy provechoso para aquellos que también pensamos en terminología institucional y social. Bajo el título de Psychic and political relatedness in organizations, el autor pe- netra en el complejo mundo de la consultoría de empresas y, sin apearse de los planteamientos de Bion, realiza una reflexión profunda sobre las diná- micas que se dan entre los trabajadores o miembros de una institución o de una empresa y ella misma; e incluso la que se da entre el consultor y los miembros con los que trabaja. Destacan varias ideas pero en especial la que ya apareció mencionada en otros capítulos: la de tarea primaria1, que posteriormente completa con la de tarea existencial primaria, así como la de tarea fenoménica básica, aplicadas todas ellas a la conceptualización de la labor de consultoría. Otro aspecto relevante es la valoración que se hace de la relación del trabajador con los instrumentos de trabajo, así como con el conjunto de elementos que lo constituyen y que activa relaciones regresivas que interfieren en la tarea.

1 Estos conceptos me han supuesto serios problemas de traducción. Lawrence habla de primary task y lo traduzco como tarea o trabajo primario; existencial primary task, como tarea primaria existencial y opto por adaptar phenomenal primary task como tarea primaria fenoménica ya que –y aquí radicaba la mayor dificultad de traducción– el equivalente en español de phenomenal no responde a la idea de Lawrence y aparentemente encaja más la fenoménica.

Y finalmente, el undécimo capítulo, que bajo el título de Tragedy: private trouble or public issue, aborda la necesidad de crear una cierta esperanza en el futuro de la humanidad, habida cuenta de su tendencia a la destrucción, y de abandonar las capacidades para aceptar el propio destino que queda inexorablemente vinculado con la finitud y la muerte. Es un capítulo cuya temática no deja de ser dura y el abordaje del desencanto y la desilusión queda muy vinculado a la necesidad de poder recrear los procesos de humanización, cuyos desarrollos han de quedar alejados de posiciones extremas, ya sea del narcisismo o del sociocentrismo exagerados. Aparecen críticas y reconsideraciones sobre el modelo actual de nuestra civilización en la que la fatalidad queda instalada e instaurada, lo que no facilita en demasía los desarrollos autónomos, creativos y colaboradores, ya que la propia fatalidad conlleva una cierta futilidad en el vivir y un vivir sin ninguna otra expectativa.

Con estos once capítulos, Lawrence nos brinda la posibilidad de replantearnos muchos de los aspectos presentes en el trabajo grupal, siempre iluminados por el pensamiento de Bion, y enriquecer con ello nuestro pensamiento.

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