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Miércoles, agosto 23, 2017
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Revisión histórica sobre la psicoterapia de grupos en España. 

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terapia grupal

ELUSTONDO FERRE, Isabel

Introducción

Este trabajo nació casualmente tras leer en Sunyer (2008) que la historia de la psicoterapia de grupo en España estaba por hacer, aunque él mismo aporta cierta información que permite situar los inicios de tal tipo de intervención sobre los años treinta de la centuria pasada. Con la curiosidad que me generó tal afirmación y sabiendo que se podían recuperar los datos que confirmaran esos inicios, emprendí este recorrido que no pretendía ser más que una modesta aportación a esa “historia que está por hacer” o que quizás ya se estaba haciendo. Cuando ya había dado algunos pasos, surgió un pequeño contratiempo al constatar que algunas de las propuestas que ya tenía preparadas aparecían en otros trabajos que, precisamente, vieron la luz en el número 0 de esta revista, centrado en esta historia que queremos escribir. Ello me obligó a un replanteamiento del trabajo ya que, aunque deseaba publicar lo que ya había preparado, no quería repetir lo que otras personas con mayor autoridad ya habían dicho.

En este ínterin me encontré con una idea que Campos, J., (1981) introduce en el prólogo a la traducción que publicó del libro de Foulkes “Psicoterapia de grupo grupoanalítica. Método y principios”. La idea no es más que una ampliación del concepto de plexus que propone Foulkes, aplicándolo al mundo profesional. En efecto, en el citado prólogo, Campos propone la idea de Professional plexus, y que se ocuparía de las maneras cómo el profesional científico, el psicoterapeuta, desarrolla su actitud analítica, conceptualiza, organiza y justifica su práctica y se convierte en agente de cambio terapéutico (1981:31-2). A mi modo de ver, parte de este plexus viene determinado por los vínculos que cada profesional establece con sus compañeros, vínculos que en unas ocasiones se concretizan mediante la asistencia y la participación en seminarios o en cursos de formación y se desarrollan a partir de lazos que nacen de los diversos esfuerzos asociativos o de los propios grupos y equipos de trabajo que, en cierta manera, también van moldeando la forma de pensar de cada miembro e incluso las publicaciones en las que los profesionales vamos participando. En este sentido sería interesante ver los grupos que se han configurado y si han aglutinado algunos de estos desarrollos. En realidad, todo ello constituye una matriz profesional cuya parte más íntima es la que se denominaría plexus y que, a modo de red de comunicaciones, va estableciendo las diversas aproximaciones que cada uno realiza a eso que pudiéramos llamar nuestro objeto de estudio: el grupo.

En este hipotético grupo grande, formado por los profesionales de la salud mental, la incorporación y el desarrollo de un nuevo paradigma de asistencia y comprensión del sufrimiento humano sólo puede hacerse de forma fragmentada y lenta. Fragmentada porque las ideas comienzan a ser expresadas por algunas personas que pueden ser consideradas pioneras y se comparten con aquellas otras afines constituyéndose de esta manera esos subgrupos naturales de pensamiento y, lógicamente, influencia y poder. Estas ideas deben ser elaboradas, trabajadas, para poder ir superando las lógicas resistencias que siempre aparecen como expresión del esfuerzo que supone incorporar algo nuevo y que puede significar un cambio en la manera de entender la salud mental. Y de forma lenta, porque los procesos de pensamiento solo pueden instalarse en el grupo grande cuando éste ha sido capaz de integrar los diversos componentes que constituyen esas nuevas ideas, así como de reestructurar el nuevo campo simbólico y de significados que las van articulando.

Dividiremos el desarrollo de la psicoterapia de grupo en tres periodos diferenciados. El primero, abarcaría desde principios de siglo hasta los años cincuenta, en el que se establecen las bases. El segundo, que abarca hasta los años setenta y durante el cual se desarrolla el embrión grupal. Y un tercer periodo, de asentamiento, que de los años setenta llegaría hasta nuestros días. Pero esa división es un tanto relativa, ya que los procesos que se dan en el seno del grupo, traspasan estos límites y nos descubren otros aspectos de este desarrollo, como el de la formación de los diversos grupos constituidos por los profesionales que escriben esta historia, es decir, aspectos más ligados a las ideas y a los distintos planteamientos frente a la psicoterapia.

De los años veinte hasta los cincuenta

Sentando las bases del pensamiento psicoanalítico

España, que gracias a la influencia árabe, fue el primer país europeo en el que se construyeron los primeros hospitales psiquiátricos y el lugar en el que se desarrollaron diversas prácticas asistenciales y algunas de ellas, como las que se realizaban en el Hospital Nuestra Señora de Gracia (1425) en Zaragoza, influyeron sobre el mismo Pinel, se fue quedando a la zaga en estos desarrollos hasta que, ya entrado el siglo XX, comienzan a germinar ideas procedentes del resto de Europa.

Es un hecho que la psicoterapia de grupo entra de la mano del psicoanálisis y que precisa de una cierta implantación de éste para su desarrollo. Como indica Mir, P., (2010:113), en 1893 aparece publicado en España un trabajo de Breuer y Freud, pero no parece que los vientos sean propicios y habrá que esperar a 1912 para encontrar reseñas y artículos firmados por Valle (ibídem:115) y comenzar, así, a detectar algunos brotes verdes psicoanalíticos en nuestro país. Y hasta el inicio de la segunda década no emergerán otros nombres vinculados al movimiento psicoanalítico europeo. Personas como Gonzalo Rodríguez Lafora (1888-1971), discípulo de Ramón y Cajal y de Simarro y uno de los impulsores del psicoanálisis en España y en Argentina (Wikipedia, 2011), o Rodríguez Arias, quien contribuyó a la creación de la AEN (Campos, 2010:4) y José Sanchís Banús (1893 -1932), neuropsiquiatra y fundador junto a J. M. Sacristán, G. Rodríguez Lafora y Ortega y Gasset, de Archivos de Neurobiología y de la Asociación Española de Neuropsiquiatras; e igualmente debemos considerar a J. Germain, J. Mallart, M. Rodrigo, J. M. Sagristán y C. Juarros (Sánchez, A., Sánchez, P., Sánchez, V., 2007) como los que comenzaron a preparar el terreno. Aunque posiblemente los que más sobresalgan en esta historia sean Emili Mira, Ángel Garma, Ramón Sarró y Francesc Tosquelles.

Tras la creación de los Archivos de Neurobiología (1920) y de los de Psiquiatría (1923), otros hechos más cercanos y fundamentales para el desarrollo de la psicoterapia de grupo fue la formación, posiblemente gracias al impulso del núcleo catalán en el manicomio de Nueva Belén2 en diciembre de 1924, de la Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN 2010) que tras su primera reunión, crea, en 1926, la Liga de Higiene Mental (Campos, J., 2010:4). La idea era “crear una asociación que sirviera de base para una futura liga española de higiene mental [para lo que] sería necesario crear una asociación de todos los que, con una u otra tendencia, ejercían las distintas ramas de la especialidad” (ibídem:4), de esta manera tanto E. Mira como Rodríguez Arias captaron la necesidad, estableciéndose un puente entre lo que se puede llamar grupo madrileño y grupo catalán (ibídem:4). La AEN se define como “un referente del conjunto de ciencias y profesiones de la salud mental en España” (AEN, 2010) y por la organización, por el número de profesionales afiliados y por las actividades que organiza, creo que debemos citarla como una de las instituciones que ha contribuido al desarrollo de la psicoterapia de grupo en España.

El primer presidente de la Liga Española de Salud Mental fue Don Santiago Ramón y Cajal, que por su forma de pensar no facilitó que los profesionales de la salud mental se entusiasmaran con la obra de Freud (Mir, 2010:115). Esto se modificó, ya que en 1935 el presidente sería Emili Mira y López (Santiago de Cuba, 1896 –Brasil, 1964), considerado por J. Campos como el “Freud catalán” (Campos, 2010:5). Mira, estudió medicina en Barcelona (fue alumno de Pi i Suñer) licenciándose en 1917. Lee su tesis doctoral, Correlaciones somáticas del trabajo mental, en Madrid en 1922 y en 1929, imparte diversos cursos de psicología en la Universidad de Ohio. En 1930 preside el Congreso Internacional de Psicología que se celebra en Madrid y entre 1932 y 1939 fue el director del Instituto Pere Mata de Reus (Tarragona). En 1926 publica La Psico-Análisi y otras dos obras en 1938, Psicoterapia i Psicopatologia dels estats passionals. Y, ya posteriormente, en 1942, en Manual de Psicoterapia recoge sus aportaciones fundamentales a las terapias de grupo (Wikipedia, 2010), cuyo capítulo “Posibilidades de la Psicoterapia Colectiva o de Grupo”, permite que Campos lo considere como uno de los pioneros en este terreno incluso antes que Slavson o Moreno, asemejándose a T. Burrow por el hecho de haber sido expulsado del IPA (International Psychoanalytical Association). No vamos a aportar más datos de Mira ya que Mir, P. (2010) realiza una pormenorizada relación de los mismos. Mira se traslada a América del Sur y muere en Brasil en febrero de 1964 (Wikipedia, 2011). El interés de Mira por el Psicoanálisis es semejante al de Sanchís Banús y al de Rodríguez Lafora en Madrid, aunque, en aquellos momentos, tan solo dos personas se habían sometido a un análisis formal por parte de institutos oficiales: A. Garma y R. Sarró (Campos, 2010:7).

Otro de los nombres a reseñar es el de Ángel Garma Zubizarreta (Bilbao, 1904 – Buenos Aires 1993) que se había formado en el extranjero de forma parecida a Mira. Durante los años veinte fue el primer psiquiatra-psicoanalista español oficialmente reconocido por un instituto psicoanalítico, el de Berlín, del que fue miembro. Estudió medicina y se especializó en psiquiatría en el Hospital de Ciempozuelos (Madrid) y también obtuvo el diploma de psiquiatría en la Universidad de Tubinga (1922). Garma publicó algunos trabajos en los Archivos de Neurología, siendo dos de ellos La transferencia afectiva en el psicoanálisis y Cómo se estudia el psicoanálisis, así como el libro El psicoanálisis, la neurosis y la sociedad (Wikipedia, 2010). Regresa a Madrid en noviembre de 1931 y se marcha definitivamente en 1936; se instala en Buenos Aires, cerca de su madre y hermanos, como miembro de la Sociedad Alemana y en 1942, con Enrique Pichón-Rivière y Arnaldo Raskovsky, entre otros, funda la Sociedad Argentina de Psicoanálisis, favoreciendo el desarrollo del psicoanálisis en ese país. También junto a ellos y con Marie Langer crea la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) (Averbach, M.; Teszkiewicz, L., 2011; Mir, P., 2010). Garma regresó a España en contadas ocasiones para dar alguna conferencia (1952), participar en algún congreso (1956) o recoger la Medalla al Mérito Civil (1990) por su labor como psicoanalista español concedida por el Estado a solicitud de la Asociación Psicoanalítica de Madrid, de la que era miembro de honor. Murió en Argentina en 1993. Posiblemente la filosofía que transmitía era más afín a lo que pudiéramos denominar un psicoanálisis ortodoxo, fiel a las enseñanzas de Freud y, por lo tanto, ajeno a las dinámicas más sociales que aparecerán más tarde de mano de muchos de los que le acompañaron en la creación del APA.

Ángel Garma, al analizar didácticamente a J. Molina, pondrá los cimientos para que, junto a R. Portillo, se cree en 1954 la Asociación Psicoanalítica de Madrid a partir de la que varios profesionales darán forma a sus desarrollos teóricos y asistenciales, como Rof Carballo en Patología Psicosomática, Jesusa Pertejo en Pedagogía y Psiquiatría Infantil y José Rallo en Psicoanálisis Institucional. Rallo trabajará en la institución pública mientras que Molina lo hará en la privada (López Ibor, J. J., 2005:496-7). De hecho, en estos años, Molina, Portillo y José Ramón Otaola, impulsarán notablemente el desarrollo de la psicoterapia grupal desde la línea freudiana como referente.

Otro de los precursores, Francesc Tosquelles (Reus, 1912- Granges sur Lot 1994), discípulo catalán de Mira, será uno de los impulsores de la Psicoterapia Institucional, habiendo recibido formación en Francia tanto en psicoterapia de grupo como en la terapia por medio del teatro. La Guerra Civil dio a Tosquelles la oportunidad de poner a prueba sus ideas terapéuticas elaboradas en el movimiento de la psiquiatría catalana de principios de siglo. Nombrado responsable psiquiátrico del Frente Sur, constituyó, en el asilo que dirigía en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), una comunidad terapéutica con equipos que comprendían todo tipo de voluntarios, inclusive curas y prostitutas (Periañez 2010:4)3. La filosofía que transmitía era la de una psiquiatría o psicoterapéutica centrada en el reconocimiento del individuo, la relatividad de muchas de sus manifestaciones y la importancia de lo social en todo su desarrollo, tanto normal como patológico.

También en los años de preguerra, otro de los nombres que constituyeron la base de todo aquel movimiento, Ramón Sarró Burbano (Barcelona, 1900-1993), se formaba en el Instituto de Psicoanálisis de Viena (1925-1927). Aunque se inició en el psicoanálisis freudiano, pronto se aproximó al análisis existencial. Desarrolló lo que él mismo bautizó como “psicoanálisis fenomenológico” !variante crítica con respecto al psicoanálisis estrictamente freudiano! e introdujo en España el tratamiento de la psicosis mediante electronarcosis. Defendió el uso terapéutico de la dietilamida del ácido lisérgico (LSD), especialmente para potenciar y estimular los talentos creativos de personas dotadas, pero con problemas de relación y de expresión. Fue jefe del Instituto Mental de la Santa Creu (Barcelona) y del Instituto Frenopático de Sant Boi (Barcelona), director del Instituto Pere Mata de Reus y del Dispensario Central de Higiene Mental de Barcelona. Asimismo, fue catedrático de psiquiatría de la Facultad de Medicina de Barcelona, ocupando así la misma cátedra que Mira había tenido que abandonar a causa del exilio.

R. Sarró sería pionero en la introducción en España, a través de la Universidad, de las corrientes de psicoterapia de grupo psicodramáticas. J. L. Martí-Tusquets, que sostenía que el interés de Sarró por lo grupal empieza después de su visita a Argentina y a los EE.UU. en 1953 (Campos, 2010:11), constituye junto a Pere Turó, Buñuel, Murcia, Freixa y Bach, dentro de la Cátedra de Sarró, un Seminario de Análisis Existencial (ibidem:11).

Entre 1950 y 1970: Desarrollando el embrión grupal

Los desarrollos psicoanalítico-grupales desde Barcelona

Hasta ese momento se estaba asentando el pensamiento psicoanalítico dentro de la asistencia psiquiátrica gracias a los esfuerzos de muchos compatriotas que se desplazaron a otros centros europeos para formarse y, posteriormente, traer esta formación y desarrollar parte de lo aprendido. Al principio, algunos de ellos como Rof Carballo, J. Pertejo, J. Corominas, R. del Portillo y M.ª T. Ruiz, (Averbach, M.; Teszkiewicz, L., 2011) fueron analizados en España por M. Steinbach y a su muerte se disgregaron por diversos países para seguir su formación. Unos contactaron con la escuela de París, otros (la mayoría de Barcelona, como J. Corominas, P. Bofill y P. Folch Mateu) contactaron también con Londres donde recibieron una mayor influencia kleniana (psicoterapia relacional, 2011). Algunos de ellos, tras estar trabajando con psicoanalistas de la Sociedad Suiza de Psicoanálisis y con la de París, consiguen, en 1957, ser aceptados como sociedad componente de la Asociación Psicoanalítica Internacional (IPA) con el nombre de Sociedad Luso-Española de Psicoanálisis (Sociedad Española de Psicoanálisis, 2010). Posteriormente, y por razones organizativas, se crearán la Asociación Psicoanalítica de Madrid, la Sociedad Española de Psicoanálisis con sede en Barcelona y la Sociedad Portuguesa de Psicoanálisis con sede en Lisboa IPA (IPA, 2010).

Señalaba antes, que Emili Mira y López, fue uno de los pilares sobre los que se construye este edificio. Bajo su influencia, se crea en Barcelona a finales de la década de los cuarenta en el Centre d’Estudis Psicoanalítics, encabezado por Juan Ramón Otaola y formado por Enrique Grañén, Farrer Puyal, Oliver Brackfield, Miret, Bofill y Folch Camarasa y se reunían en los sótanos de la Clínica Barraquer para estudiar textos y discutir sobre cuestiones clínicas. Este grupo catalán mantuvo la línea de pensamiento de Mira y perpetuó la preocupación por las psicoterapias de grupo (Campos, 2010:11). En 1947 se crea el Centro de Estudios Antropológicos y Humanísticos Erasmo, fundado por R. Abella, P. Bofill, J. Obiols, E. Grañen, Juan R. Otaola y P. Folch, entre otros (Bofill y Tizón, 1994, citado por Sánchez, A., Sánchez, P., Sánchez, V., 2007; Mir, P. 2010). Este grupo participa en 1950 en el Congreso Mundial de Psiquiatría de París. Poco después, Otaola y Grañén forman el Instituto de Medicina Psicológica que aparece como primera formación analítica en España. También iniciaron, en 1952, el primer grupo psicoterapéutico de tipo heterogéneo y abierto. Después empezaron grupos homogéneos de tipo educativo con fines profilácticos del tipo de los que hacía E. Mira en Buenavista. En 1966 empezaron a utilizar el psicodrama en sus grupos (Mir, 2010:123).

En 1958, R. Sarró organiza en Barcelona el III Congreso Mundial de Psicoterapia de Barcelona, siendo el secretario del evento J. L. Martí-Tusquets. En dicho congreso participan figuras muy representativas de la psicoterapia de grupo, de entre las que destaco a J. L. Moreno, que inauguró la sección de psicodrama; a S. H. Foulkes, que organizó un Symposium de Group Análisis y aportó un trabajo titulado “Algunas observaciones sobre la enseñanza de la psicoterapia” y a S. R. Slavson, que presentó su trabajo en la Sección General (Campos, 2010:12). En esta reunión científica, J. Campos, J. L. Martí-Tusquets, Ruiz Ogara, y Leopoldo Montserrat se quedaron prendados de las aportaciones de Foulkes. En consecuencia, Martí-Tusquets se hizo socio de la Group Analytic Society y Campos se fue a Londres para comenzar a formarse con Foulkes, ayudado por una becadel British Council. Posteriormente, se trasladaría al Post Graduate Center de Nueva York, para formarse con Asya Kadis.

Los desarrollos psicoanalítico-grupales desde Madrid

De forma casi paralela, en 1962, nace en Madrid el Instituto-Clínica de Psicoterapia “Peña Retama”, primer centro concebido como comunidad terapéutica. Ese mismo año se crea el Instituto de Psicoterapia. Ambas instituciones aglutinaron a un buen número de profesionales en torno a la figura del Dr. J. Molina Núñez, que había sido analizado por Garma antes de la Guerra Civil y luego se convirtió en su discípulo. Retoman el contacto en 1948, cuando éste vive en Buenos Aires. Desde Argentina, Arnaldo Raskovsky, fundador junto a Garma de la Sociedad Argentina de Psicoanálisis, establece relación con el grupo madrileño y viene a España junto con otros analistas didactas argentinos para colaborar en la formación de estos terapeutas de la capital.

Los miembros fundadores del Instituto de Psicoterapia fueron los doctores E. Acosta Lorenzo, A. Campoy Guerrero, A. De la Nuez de la Torre, A. Gállego Meré, J. M.ª Márquez Balín y O. Sagredo Acebal y P. Fernández Villamarzo. La comunidad terapéutica se basaba en la orientación de G. Elles, M. Jones y D. Rapaport (Sánchez Barranco, A., Sánchez Barranco, P., Sánchez Barranco, V., 2007). Posteriormente se fueron añadiendo otros médicos como Luis Yllá, Carlos González, Juan Manzano o Eike Arfsten. La orientación es psicoanalítica. Cuatro años después, en 1966, en unas jornadas sobre psicoanálisis que se celebraron en Cartagena (Campos, 2010:17), nacerá la Asociación Española de Psicoterapia Analítica “con el fin de aglutinar a los profesionales formados en la institución e interesados en la Psiquiatría Dinámica, pero también con vocación de llenar el vacío existente entre la Psiquiatría Académica y el Psicoanálisis Ortodoxo” (Centro Psicoanalítico de Madrid, 2010). Su junta directiva incluye también, además de los anteriores doctores citados, al Dr. J. J. Manzano Garrido. Y en 1967 aparece la Revista Española de Psicoterapia Analítica, que será su Boletín Oficial (Centro Psicoanalítico de Madrid, 2010), con la que se pretende estimular a los psiquiatras españoles hacia un estudio más profundo y sistemático de la psiquiatría dinámica y de las técnicas de psicoterapia.

De esta iniciativa han salido numerosos profesionales que han contribuido al desarrollo de la psicoterapia de grupo de orientación psicoanalítica en España. En efecto, algunos de ellos como C. González y L. Yllá han contribuido al desarrollo de la psicoterapia de grupo en Bilbao (Yllá, 2010), otros como el propio González, y junto a él otros muchos como F. Chelos, M. Martínez de Velazco, F. Carrasco, C. Azilicueta, J. Ingelmo y M. Silvestre (estos dos últimos darán impulso al desarrollo de la psicoterapia de grupo en Extremadura) acabarán integrándose más tarde en la que será la primera Asociación de grupos, la Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas Grupales (SEPTG) (Kesselman, H. 2010).

El inicio del desarrollo grupoanalítico en Barcelona

Dije, que uno de los que vivió con intensidad aquel congreso que organizó Sarró en 1958, siendo para él la toma de contacto con la psiquiatría catalana del momento, fue Joan Campos i Avillar. Su último año de carrera (1950-1951) en la Facultad de Medicina coincidió con la toma de posesión de la cátedra por parte de Sarró. A Joan Campos le interesó mucho la presentación que Foulkes realizó en aquel congreso, al igual que les ocurriría a Ruiz Ogara, Martí-Tusquets y Leopoldo Montserrat. Joan Campos se formó con Foulkes, después en el Hospital Maudsley de Londres y en 1963 regresa a Barcelona. (Campos, 2010:12).

Campos, a petición del Dr. Folch Camarasa (1913-1999), se hizo cargo del dispensario de psiquiatría del Hospital San Juan de Dios en Cataluña. Aquel servicio “fue pionero en implantar una orientación familiar a la psiquiatría infantil y en la formación en el trabajo de profesionales con carácter multidisciplinar” (Campos, 2010:15). Posteriormente, abandona este proyecto en 1968 para dedicarse a la enseñanza de la medicina y de la psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona. La formación de Campos y sus vínculos con el propio Foulkes y el círculo de profesionales que posteriormente crearon el Instituto de Grupoanálisis y la Sociedad de Grupoanálisis, permiten pensar que Campos quería dar empuje a la Psicoterapia grupoanalítica y al grupoanálisis en particular. Y así fue, ya que desde aquel entonces contribuye activamente a ello, no sólo a través de sus relaciones internacionales, sino, coparticipando en la creación de algunas de las asociaciones que existen en España y colaborando en algunos procesos formativos.

La primera sociedad específicamente grupal

En 1968, Tosquelles es invitado a introducir la terapia institucional en el Hospital Pere Mata, que dirigía Sarró. Con ello empieza, en este hospital, una intensa actividad grupal. Tanto la actividad que allí se realizaba como la que se comenzaba a desarrollar en otros lugares, favoreció que en el año 1970 surgiesen dos grupos: uno, el que daría lugar a la creación del Instituto de Técnicas de Grupo y Psicodrama (ITGP), liderado por P. Población y otro, el que finalmente se llamaría, Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo (SEPTG). En efecto, a partir del encuentro que tiene lugar en Zaragoza, promovido por A. Gállego y en el que participaron, junto a P. Población, J. L. Martí-Tusquets, Rocío Fernández Ballesteros, C. Ruiz Ogara, J. García Ibáñez, y J. Campos, se planta el germen de lo que posteriormente, en 1972, sería la Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo (SEPTG) (Campos, H. 2010:1).

Dicha entidad, creada ya formalmente en 1974, en un primer momento estuvo presidida por A. Gállego Meré (Madrid) y una junta formada por J. L. Martí-Tusquets (Barcelona), R. Fernández Ballesteros (Barcelona), L. J. Cabrero (Barcelona), P. Guillo (Madrid), P. Guillem Nácher (Valencia), A. Díaz González, (Oviedo), M. López-Hors (Zaragoza), J. L. Pinillos (Madrid), J. Palet Martí (Barcelona) y P. Población (Madrid) 4, grupo que reúne a una buena representación de profesionales que tienen como elemento común el interés por la psicoterapia de grupo, incluyendo a aquellos que tienen una orientación más social y con clara influencia de Pichón-Riviere, a los de la vertiente gestáltica y cercanos a Moreno, y a otros que ponen mayor énfasis en la lectura psicoanalítica. Así pues, la SEPTG nace en este contexto y con la idea clara de que es “a partir del intercambio de puntos de vista y de experiencias entre profesionales o trabajadores y promotores de salud mental de distintas disciplinas y con distintas orientaciones y métodos como mejor se puede cultivar dicho desarrollo. La memoria colectiva y “virtudes científicas” que tan bien nos iría desarrollar” (Campos, J., 2010:25).

La influencia argentina: lo social y lo psicoanalítico

A lo largo de los primeros años de los setenta, la psicoterapia de grupo recibe un importante impulso a partir de los desarrollos que se dan en Argentina, acompañados de todo el bagaje ideológico que se había desarrollado en aquel país. De hecho, Kesselman, junto a otros once psicoanalistas argentinos, creó, en 1969, un grupo al que denominaron “Plataforma” como filial local del movimiento ideológico internacional iniciado en el “Contracongreso de Roma” con lo que podemos suponer que sus planteamientos contienen un fuerte componente social y político. El mismo Kesselman, invitado en 1976 por Susana López Omat (Universidad Complutense de Madrid) y por Nicolás Caparrós, llega a Madrid iniciando su exilio en España. Es recibido por Antonio y Nicolás Caparrós y con ellos dos se inicia un nuevo proyecto en España. Al parecer, días antes habían llegado Emilio Rodrigué y Marta Berlín y todos ellos van constituyendo el núcleo de profesionales de lo grupal que, sin abandonar la concepción psicoanalítica de base, incorporan la lectura social que nace de Pichon Riviere. Al respecto, Kesselman señala: yo venía, con Pichón Rivière, de hacer el tránsito del Psicoanálisis a la Psicología Social y los profesionales que formé en España, incluidos los que fundaron conmigo la Escuela Pichón Rivière en Madrid, por lo general estaban haciendo el tránsito inverso: de la psicología social al psicoanálisis. (Kesselman, 2010). La influencia de Kesselman en la historia que estamos relatando es importante. Su trayectoria (Kesselman, 2010) describe a una persona que tras analizarse con M. Lange y supervisarse con J. Bleger y D. Liberman, conecta con A. Bauleo, F. Ulloa y E. Pichón Rivière y que, junto a otros, crea varias estructuras en las que el desarrollo de lo grupal siempre está presente. Ya en Madrid, vuelve a conectar con E. Rodrigué y M. Berlín. Se desplaza a Zaragoza (donde desarrolla varios seminarios) y a Sevilla (donde conecta con P. Gótor del Hospital Psiquiátrico de Miraflores y aquí ofrece también varios cursos y espacios de supervisión grupal). En el año 1980 crea la Escuela de Psicología Social Pichón Rivière. Conocía también a Pacho O’Donell y a S. Evans quienes, a su vez, le presentan a E. Barberá y P. Población, todos ellos ya miembros de la SEPTG. También entra en contacto con L. Satne que se había instalado en Barcelona (Averbach, M.; Teszkiewicz, L., 2011).

Tercer período, de asentamiento y desarrollo: 1970-2010

El asentamiento del psicodrama

En 1960, R. Sarró organizó el II Congreso Internacional de Psicodrama, lo que pudo favorecer la incorporación a la psicoterapia de grupo de diversas técnicas de expresión y movimiento. Con el retorno de Moreno en 1968, para recibir de la Universidad el título de doctor honoris causa, se da un empuje definitivo a su orientación. R. Sarró y Martí-Tusquets serán los pioneros en la introducción en España, a través de la Universidad, de las corrientes de psicoterapia de grupo psicodramáticas. Según Martí-Tusquets, en España las técnicas de psicoterapia de grupo y psicodrama empiezan a utilizarse en 1953 en la clínica universitaria de Barcelona donde el Dr. Martí-Tusquets bajo el impulso del profesor Ramón Sarró inicia su implantación utilizando una metodología personal progresivamente desarrollada en los años sucesivos y enriquecida por las enseñanzas de J. L. Moreno, S. H. Foulkes, A. A. Schutzenberger y otros pioneros de la psicoterapia de grupo. Un aula de anatomía de la facultad de Barcelona sirve como primer teatro terapéutico aparecido en un contexto universitario español (Martí-Tusquets, J. L.; Satne, L. 1986). A partir de 1953 Martí-Tusquets, R. Sarró, González-Monclús y Pere Turó organizaron un “equipo psicodramático” en la Facultad de Medicina. Para ello utilizaron, tras transformarlo, un viejo anfiteatro de disección de los sótanos de la Facultad, que fue el primer teatro de psicodrama de Europa. Esto nos indica el nacimiento de otro germen grupal que incluye los desarrollos de Moreno y los de la Gestalt.

En este mismo período, de aquel Instituto Psicoanalítico de Madrid creado en 1971 y bajo el liderazgo del Dr. Gállego Meré, surge el Centro Psicoanalítico de Madrid, impulsado por algunos de los profesionales que se habían formado en el Instituto-Clínica Peña Retama. Este centro promocionará, entre los años 1988 y 1991, la publicación de la Revista de Psiquiatría Dinámica y Psicoterapia. (C.P.M.:2010). De entre sus miembros, encontramos al Dr. Daniel Valiente que publicó, en 1987, un texto titulado “Psicoterapia psicoanalítica de grupos”, prologado por el Dr. Gállego Meré. En dicho prólogo se señala que el autor se polarizó muy pronto hacia el trabajo de grupo, tanto verbal como psicodramático, siendo pionero de todas las iniciativas que se han desarrollado en España en este campo. Miembro fundador de la Sociedad Española de Psicoterapia y Técnicas de Grupo, en los primeros años setenta, lo fue también del Instituto de técnicas de Grupo y Psicodrama, que reunió en su día a los profesionales más destacados en esta orientación de Madrid. En los primeros años de los ochenta participa igualmente como miembro fundador de la Sociedad Española de Psicodrama, en una continua línea de coherencia con su motivación de trabajo (…) Globalmente se podría decir que Psicoterapia psicoanalítica de grupos ve la luz como un fruto maduro después de una experiencia de diecisiete años de trabajo (Valiente, 1987:5-6). Es decir, nos encontramos con otro grupo que aglutina otra línea de pensamiento e intervención grupal, esta vez de tipo psicodramático. El Dr. Valiente incorpora a su base psicoanalítica las técnicas psicodramáticas y utilizando ocasionalmente técnicas gestálticas, bioenergéticas y de análisis transaccional.

El desarrollo de los modelos vincular y relacional

He hablado antes de la influencia argentina en España. Este país, que vio nacer el Psicoanálisis gracias a la aportación española (G. Lafora y A. Garma), nos aportará la influencia de Pichón-Rivière y su concepción básica es la idea de Grupo Operativo. En efecto, en España, desde mediados de los setenta, diversos profesionales comienzan a incluir, en el marco de la psicoterapia grupal psicoanalítica, el esquema conceptual operativo, sobre todo a partir de la formación realizada con Bauleo, que había sido formado por Enrique Pichon-Riviére en los grupos operativos. Pero, a diferencia de sus antecesores, que tenían una orientación kleiniana, algunos siguieron una orientación psicoanalítica freudiana-lacaniana. Bauleo propone una “Psicología Social Analítico-Operativa” y la propuesta de sus continuadores en el campo de la psicoterapia grupal será la “Psicoterapia Grupal Psicoanalítica Operativa”, corriente enmarcada dentro de la psicoterapia psicoanalítica del grupo (Gómez, R., 2010).

La característica principal que diferencia la psicoterapia psicoanalítica operativa de la del grupo terapéutico psicoanalítico clásico, es que en la primera, el grupo es un todo al que hay que analizar como tal y la transferencia tiende más a resolverse que a reforzarse; asimismo, el terapeuta no es el líder, devuelve lo depositado al grupo y no favorece la regresión de los integrantes. Mientras que, en la segunda, se crean situaciones regresivas y se refuerza explícitamente la situación transferencial; el riesgo que puede darse cuando el coordinador se coloca como líder del grupo es que genere una simbiosis con él y no permita el juego de liderazgos que el grupo necesita para la elaboración de las diferentes problemáticas de sus integrantes. (Gómez, R., 2010).

Dentro de la concepción operativa, uno de los referentes importantes es N. Caparrós junto a I. Sanfeliu. El propio Nicolás Caparrós (2010), que fue introducido por Antonio Caparrós, Armando Bauleo y Hernán Kesselman en el tema grupal, afirma que el origen del “grupo analítico-vincular” se funde con el del grupo operativo de Enrique Pichon-Rivière. Esto supone el desarrollo de una idea complementaria o diferente de lo que sería la psicoterapia de grupo, desmarcándose de los posicionamientos más ortodoxos (el freudiano y el kleiniano, que caracterizan a los grupos poniendo el énfasis en la formación y la teoría psicoanalítica) para, desde esta nueva posición, contemplar los fenómenos sociales del ser humano. De esta forma, esta nueva concepción supone la emergencia de otro grupo dentro del contexto de ese grupo grande del que vengo hablando, formado por todos los psicoterapeutas grupales.

El Dr. Caparrós, es una figura de obligada referencia. Crea, en 1975, el equipo Quipú en Madrid, institución clínica y formativa que profundiza en su línea de pensamiento y acción: una elaboración del modelo analítico-vincular que articula lo social y lo psicoanalítico, como queda reflejado a lo largo de toda su obra y a través de los seminarios que viene dictando sistemáticamente desde 1974. Es presidente de honor y psicoanalista didacta de SEGPA, (Sociedad para el Desarrollo del Grupo, el Psicoanálisis y la Psicoterapia).

Imago es la segunda fundación institucional del Dr. Caparrós. Tras veinte años de formación de psicoterapeutas en el Grupo Quipú de Psicoterapia (1975-2005), aparece una escisión, una de cuyas ramas es Imago, institución dedicada a la clínica, la investigación y la formación de psicoterapeutas de orientación psicoanalítica, coordinada por él mismo e Isabel Sanfeliu y con un acento más centrado en la metapsicología freudiana en su expresión analítico-vincular. Como clínica, Imago desarrolla una tarea de atención psicoterapéutica individual y grupal, con adultos y adolescentes. También forma a psicoterapeutas de orientación psicoanalítica, siendo el Instituto de Formación de SEGPA, miembro de la FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas), quien reconoce como acreditada la formación impartida en este centro, integrado por miembros reconocidos en España en el trabajo con grupos.

Imago edita la que será la decana de las revistas de grupo: Clínica y Análisis Grupal, publicación semestral de Psicoterapia, Psicoanálisis y Grupo, fundada en 1976 (A. Avila). Esta ha sido la primera revista española con marcado interés por el abordaje grupal. En el editorial con que abre el número 104/105, que vio la luz a mediados del 2010, nos hablan de que A. Hernández, A. Ávila y L. Conde inician, a comienzos de los años setenta, la edición a ciclostilo de una revista llamada “Cuadernos de Psicología”; pero este proyecto no pudo seguir mucho tiempo y fue el propio A. Ávila quien influyó para que de aquella revista saliera otra, esta vez ya enmarcada en el que se denominará “Grupo Quipú”, que se llamaría Clínica y Análisis Grupal. Existe una estrecha vinculación entre Imago y Espace Psychanalytique (París).

Mientras que para Bauleo el objeto de estudio de la psicoterapia de grupo es el interjuego fantasmático grupal, para Caparrós lo es el vínculo. Este autor toma al vínculo como la unidad mínima básica que condiciona toda la dinámica grupal, permitiendo entender las interrelaciones de los miembros de un grupo y siendo a la vez el medio que posibilita la constitución del individuo. Este autor señala que el objeto de la psicoterapia de grupo es el vínculo actual, las posibilidades de otros vínculos y sus consecuencias, partiendo del estudio de las situaciones de los individuos y no del análisis de sus mundos internos. En torno a él surge una línea de trabajo centrada en el llamado modelo vincular.

Por otro lado, A. Ávila Espada que entre otras cosas es catedrático de Psicoterapia en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid ha sido, conjuntamente con Caparrós y durante casi treinta años, colaborador y cofundador de la revista Clínica y Análisis Grupal, la cual tiene el mérito de haber difundido, a lo largo de estos años, los mejores trabajos sobre psicoterapia de grupo en Europa y de la corriente que nos ocupa. Ávila colaboró con Caparrós en la creación del grupo Quipú y en el de la SEGPA; pero la evolución de su pensamiento propició que, junto a otros profesionales, se creara toda una línea de trabajo que mantuviera las bases operativas desarrolladas en Quipú, articulándolas con lo que se denomina psicoanálisis relacional (Ávila, 2010:84). Ávila es, además, miembro del Instituto de Formación en Psicoterapia Psicoanalítica y Salud Mental (Madrid, España) y presidente del Instituto de Psicoterapia Relacional y de IARPP-España (Sección española de la Asociación Internacional para el Psicoanálisis y la Psicoterapia Relacional). Uno de sus esfuerzos ha consistido en fundar la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas (FEAP).

Según el mismo Ávila Espada declara, su participación en la historia del pensamiento grupal español se inició en 1974 (Ávila, 2010). A partir de la década de los noventa, despliega, desde las raíces grupales operativas de Quipú, la vertiente relacional del psicoanálisis que entiende la subjetividad derivada de la matriz relacional y que no se basa en la metapsicología freudiana (ibídem: 83-84). Ávila explica que el psicoanálisis relacional se refiere a un conjunto de desarrollos teóricos, técnicos y clínicos que vienen contribuyendo al avance de la psicoterapia psicoanalítica hacia una forma de psicoterapia que explica y opera la dinámica intrapsíquica en su ámbito natural de origen y evolución: la intersubjetividad, o la amplia trama de relaciones que constituyen y en la que se despliega la subjetividad (ibídem: 84-85). En el año 1993 aparece su Manual de Psicoterapia de Grupo Analítico-Vincular.

El desarrollo del modelo grupoanalítico desde Bilbao

En el año 1974 comienza a germinar un nuevo núcleo, esta vez en Bilbao, gracias al empuje del Dr. José Guimón (Guimón, 2010) quien, tras llegar de los EE. UU., se pone en contacto con el Instituto Peña Retama e inicia unas primeras experiencias formativas grupales para los miembros de su joven equipo de profesionales vinculados con el Servicio de Psiquiatría del Hospital Civil de Basurto (Bilbao). Este primer grupo, conducido por el Dr. C. González y posteriormente con la presencia del Dr. Yllá, será el núcleo del desarrollo de la psicoterapia grupal psicoanalítica en el País Vasco y algunos de sus miembros lo serán de la psicoterapia grupoanalítica. En el año 1975 se constituía el Instituto de Psicoterapia de Bilbao, en el que participaron varios profesionales y en el que se desarrollaba una intensa actividad grupal, tanto con adultos como con niños.

En su deseo formativo, el Dr. Guimón conectó con Pacho O’Donell, quien comenzó a viajar de forma periódica a Bilbao para impartir un seminario de Psicoterapia de grupo con técnicas psicodramáticas y, posteriormente, para hacerse cargo de un grupo de pacientes. Otros profesionales como J. Campos, W. Schindler, F. Azima, O. Silverstein y F. Villamarzo también participaron en cursos o espacios de supervisión grupal, dirigida ésta, fundamentalmente, a miembros del equipo y otros profesionales afines que también se matriculaban en aquellos cursos (Sunyer, 1999:51-62).

Esta formación permitió que, ya en 1975, se organizaran grupos de psicoterapia en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Civil de Basurto y que en 1976 se abriera el primer Hospital de día para pacientes psicóticos dentro del Hospital General, con una orientación grupal y psicoanalítica. Y que años después, en 1982, se pudiera organizar todo un entramado asistencial, el Uribe Kosta, que dirigido por el Dr. Ayerra, ha dado y sigue ofreciendo una alternativa asistencial en la que lo grupal está muy presente (Ayerra, J.M., 1999:23-45).

En todo este período, F. Arroyabe, psiquiatra colombiano que tras licenciarse en España emigró a Londres, donde obtuvo su formación como psiquiatra y como grupoanalista y que formó parte de la primera promoción de grupoanalistas del Institute of Group Analysis de Londres, entra en contacto, en 1975, con el Comité local del Congreso Internacional de Psicoterapia de Grupo (AIPG). Dicho congreso se tenía que haber celebrado en Madrid (bajo la dirección de María Prado de Molina, del Instituto Peña Retama) pero, tras su cancelación, se celebró en Filadelfia un año después (Campos, J., 2005:39). Al año siguiente, la SEPTG se puso en contacto con él para que condujera un grupo grande en el contexto del simposio que se celebró en Sevilla en el año 1976. El Dr. Arroyabe fue la persona delegada por el Institute of Group Analysis para coordinar la formación en Psicoterapia Grupoanalítica que impulsaba el Dr. Guimón desde la Fundación OMIE y la Universidad del País Vasco y, posteriormente, con la Universidad de Deusto. Dichos cursos formativos comienzan a impartirse en 1979 y siguen en la actualidad.

Posiblemente, la fundación OMIE ha creado el programa formativo en psicoterapia de grupo más potente de los que actualmente se desarrollan en nuestro país. Desde su creación, la fundación lo ha desarrollado primero en Bilbao y, posteriormente, en Barcelona y en Ginebra. El programa que se desarrolló en Ginebra (Guimón, 2010) ha dado lugar a un proyecto dirigido por A. L. Fredenrich, que junto a R. Barbe y S. Avet l’Oiseau-Tissot ha reelaborado un proyecto formativo que sigue la huella que dejó en su día el Dr. Guimón.

En 1989 se crea la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal siendo los firmantes de su acta fundacional, L. Yllá, J. M. Sunyer, K. Totorika, D. Luna, J. M.ª Ayerra y P. Puertas, reunidos junto al Dr. Guimón en el Servicio de Psiquiatría del Hospital Civil de Bilbao. Entre sus objetivos está el de promover el estudio y la profundización de la psicoterapia analítica grupal en sus diversas formas (Sunyer, J. M., 1999:54). En este texto, aparece un intento de vinculación con la SEPTG que, al no cuajar, posibilita que en una reunión con el Instituto de Grupoanálisis de Londres en Castelldefels (Barcelona) se decida la organización de un primer workshop en Cestona (Navarra), que será dirigido por el Dr. Guimón con la colaboración de los doctores Ayerra y Marquínez, así como con la supervisión de J. Campos, H. Campos, M. Pines y F. Arroyabe. De este encuentro surge la propuesta de J. Campos de crear una comisión que represente a los estamentos públicos y privados que estaban ahí presentes. Esta comisión se reúne en dos ocasiones con la presencia del Dr. Ayerra, de Marquínez, de Usobiaga y de Sancristóbal, quienes estudian la posibilidad de crear un curso introductorio de trabajo grupal al estilo del que existía en Londres para ir preparando a futuros grupoanalistas (Sunyer, J.M., 1999).

En diciembre de 1989 la Asociación organiza su congreso fundacional con la presencia de Dr. V. Barenblit (Barcelona), J. Campos y H. Campos (Barcelona), C. G. Castrillón de la Rosa (Sevilla), J. O. Esteve (Barcelona), P. Folch (Barcelona), J. Freixas (Barcelona), P. Guillem (Valencia), J. Loren (Valencia), C. Ruiz Ogara (Granada), L. Guizman (Madrid), J. L. Jiménez Bullejos (Granada), J. J. Melendo (Madrid), J. L. Martí Tusquets (Barcelona), L. Crespo (Madrid), R. Cruz Roche (Madrid), P. Fernández Villamarzo (Madrid), M. Marot (Bilbao), R. de Inocencio (Santander), F. Potestad (Pamplona), A. Gállego (Madrid), J. Ingelmo (Badajoz), C. A. Paz, J. L. Rubio y D. Valiente (Madrid) y M. Casas (Barcelona), y junto a ellos, muchos compañeros de Bilbao: M. Zubiri, O. Martínez, J. L. López Atienza, J. M.ª Ayerra, N. Mascaró, E. Basaguren, J. Grijalvo, B. Trojaola, F. Marquínez e I. Usobiaga. (Sunyer, 1999:58-9). Esto parece aludir a la creación de otro núcleo de trabajo que, inevitablemente, tomará diversos derroteros a partir de los intereses y desarrollos teóricos y profesionales de cada uno de ellos. Algunos de estos profesionales están implicados en el desarrollo de los cursos y seminarios grupales que organiza la Fundación OMIE, que no deja de ser una institución hermana de la asociación. La asociación inicia en febrero de 1996 la publicación periódica de un boletín que, bajo la dirección de F. Moneo, será su primera revista y que, a partir de 2006, cambia su formato y denominación pasando a ser la Revista de Psicoterapia Analítica Grupal.

En Navarra, y a rebufo de la actividad de Bilbao, una de las figuras que también han potenciado el desarrollo de la psicoterapia de grupos, ha sido Fabricio de Potestad Menéndez, psiquiatra, psicoanalista y máster en Psicoterapia Analítica de Grupo por la Universidad de Deusto (1989). Fundó, en 1981, el primer Hospital de Día de Navarra del que fue director hasta 1990 y fue vocal por Navarra de la Junta Directiva de la Asociación Española de Psicoterapia Analítica Grupal (1987-1991). Igualmente, en Navarra, otros nombres a mencionar son los de Cristina Martínez Taboada, Sabino Ayestarán, J. J. Arrospide, todos vinculados a la Universidad del País Vasco (Cátedra de sociología) siendo la primera, además, la actual presidenta de la SEPTG.

La creación de la FEAP y su sección de grupos

En 1992 se firma el acta fundacional de la FEAP, en la que se recoge que “reunidos en Madrid, a las 17.15 horas del día veinticinco de septiembre de mil novecientos noventa y dos, en la Cuesta de San Vicente número 4, quinta planta, bajo la presidencia colegiada de los promotores D. Alejandro Ávila Espada y D. José Guimón Ugartechea, y con la presencia de las siguientes personas…”(FEAP,1995:9) y, a continuación, consta la relación de representantes de treinta y seis entidades. Con los años, la sección de grupos congrega a once entidades diferentes que dedican sus esfuerzos al desarrollo de la psicoterapia de grupo o la utilizan como medio terapéutico. Solamente dos de ellas contienen la palabra “grupo” en su denominación: la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal (APAG) y la Sociedad Española para el desarrollo del Grupo, la Psicoterapia y el Psicoanálisis, lo que me permite pensar que, posiblemente, sean las que de forma más clara y evidente consideran lo grupal como el punto que articula a todos sus miembros.

Conclusión

Evidentemente no está dicho todo lo que hay. Las limitaciones de espacio y tiempo no posibilitan un estudio exhaustivo de todas las líneas de pensamiento que constituyen la geografía de la psicoterapia de grupo en España; pero, aún así, con estas líneas, creo haber podido ofrecer una primera fotografía que recoge los acontecimientos históricos y las aportaciones de los profesionales más relevantes, así como las diversas tendencias existentes. Y esta visión general nos lleva a pensar que, a pesar de las dificultades provenientes de todos los frentes, la salud del panorama asistencial progresa adecuadamente.

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Isabel Elustondo Ferre, Psiquiatra, Centro de Salud Mental de Getafe (Madrid).
Para contactar: isaelus@hotmail.com.

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