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Martes, octubre 17, 2017
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2) ¿Qué es o qué significa la palabra grupo y qué significa para ti? 

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seminario

2) ¿Qué es o qué significa la palabra grupo y qué significa para ti? 

Mira, Lola, antes de nada preferiría organizarla respuesta en torno a varios ejes.  Cuando organicé mi tesis me resultó muy útil, y creo que puede serlo para ti, exponer las ideas en torno a tres ejes fundamentales: significado, significante y referente. No recuerdo de dónde lo saqué, pero no es mío; lo más seguro es que saliera de algún texto estructuralista que cayó en mis manos en aquel momento. De todas formas añadiría un cuarto eje: el  clínico o práctico; creo que es el que a fin de cuentas nos aporta información sobre el tema de la psicoterapia de grupo en general y la psicoterapia grupoanalítica en particular.

Preguntas por el significado de la palabra. Desde este punto de vista, cuando hablamos de “grupo” podemos entender varias cosas, y de lo que por él entendamos, dependerán las intervenciones que realicemos. Para mí, un grupo es una configuración dinámica de personas que han establecido entre ellas unas interdependencias vinculantes. Éstas y debido a su carácter vinculante y en el contexto asistencial, son capaces de modificar muchos aspectos de la vida de sus integrantes con la ayuda y colaboración de un conductor. Esta configuración no deja de ser un extracto de lo social del que provienen y por ello, reproduce todas sus características;  por lo tanto, las modificaciones que se dan en su vida repercuten en su medida en lo social.

 

Abordar el significado de cualquier palabra, Lola, y de esta en especial, supone pasearnos por diversos territorios. El primero, el que tenemos más a mano, es el de los diccionarios. El de la Real Academia Española dice que grupo significa Pluralidad de seres o cosas que forman un conjunto, material o mentalmente considerado. Si tomamos otra de nuestras lenguas, el diccionario de catalán nos define Grup como“conjunt de persones o coses formant com una unitat dins d’ un conjunt més nombrós o complicat, pel fet d’estar més juntes, més intimament unides, tenir certes semblances, una característica comuna”. Desde otra perspectiva y también en este idioma, “Grup (v. grop): nus o bony de la fusta, de la pedra, etc., inflor tempestuosa de núvols, en oc. Grop”. Si buscamos en inglés, vemos que Group significa “In fine arts, two or more figures or objects forming complete design or distinct part of one; number of persons or things standing near together, knot, cluster.” Y en francés, “Groupe: (Ital. Groppo, même que croupe). Un certain nombre de personnes reunies. En sculpt. et peint: assemblage d’objects tellement rapprochés ou unis que l’oeil les embrace à la foi.” El común denominador es la idea de personas que están juntas, que comparten algo, que presentan una unidad siquiera visualmente.

El significado de la palabra dependerá entre otras cosas de los territorios por los que nos movamos. Te propongo que de entrada vayamos al de la psicología social, posteriormente a la clínica con alguna pequeña incursión al campo psicoanalítico y finalmente nos centremos en el terreno de la psicoterapia de grupo. Si nos adentramos en el de la psicología social y de grupos en general, la primera cosa es saber si realmente eso a lo que llamamos grupos existe o no. Hay referentes sociales que niegan la existencia del grupo basándose en que es meramente el agregado de individuos, sin ninguna otra unidad. Otros, no. Es decir, podeos observar la dificultad para delimitar el concepto y explicar su significado. Como nos señalaba Sbandi, P., (1977), encontraremos tantas definiciones como autores se dediquen al tema; y a este abanico contribuye muy mucho la perspectiva y la experiencia profesional de los que lo proponen. Es el caso de aquellos que no son clínicos, como por ejemplo el propio Sbandi (1977) quien nos ofrece, de entrada, unas cuantas definiciones procedentes de varios investigadores: “Hiebsch, (1966: 67-69), entendemos por grupo un conjunto de personas que dentro de un marco de coordenadas espacio—temporales cooperan unas con otras y, por consiguiente, se hallan mediata o inmediatamente en activa relación o comunicación mutua (mínima en cuanto a intensidad, extensión e intimidad), y que por su propia iniciativa forman un orden interno y están orientadas, cada una según sus funciones a la realización de un valor” (Sbandi 1977: 93), o la que dio anteriormente Geiger “como pluralidad de personas fundidas en un nosotros (1927:34)” (1977: 93),  para finalmente proponer la suya: “una figura social en la que varios individuos se reúnen y, en virtud de las interacciones que se desarrollan entre ellos, obtienen una creciente aclaración de las relaciones de cada uno con todos los demás y con las otras figuras sociales (Sbandi, 1977: 97). Estas definiciones ponen el acento en aquellos aspectos que toman relevancia desde una perspectiva más social. Destacaría dos cosas: de un lado, palabras como “relación”, “fundidas”, “interacciones”, porque creo que más adelante nos pueden ser útiles, y por otro, que se considera al sujeto como la unidad básica que “se relaciona con”, “se funde en”, “interactúa con”. Rojas (2009) propone definirlo como esta estructura de vínculos y relaciones entre personas que se orientan encada circunstancia en función de sus necesidades individuales sin olvidar los intereses del colectivo.(2009:18)

Si ahora nos vamos a bucear por aquellas que tienen ya un acento clínico, como es el caso de Battegay, R (1978), vemos que señala que para él “grupo es una formación social altamente organizada, compuesta por un número casi siempre reducido de individuos estrechamente relacionados entre sí” (1978:16), y lo diferencia de masa y de multitud. Algo similar hace Anzieu y Martin (1968) al organizar los diversos grupos según el tamaño (multitud, banda, agrupación, grupo primario y grupo secundario) y su grado de estructura.  Más tarde, Battegay recupera la distinción  de Cooley de “grupo primario” diferenciándolo de la de “grupo secundario”( Sport). De hecho, Lola, si investigas en otros autores irás viendo definiciones más o menos similares y tal similitud guarda mucha relación con la idea de “número casi siempre reducido de individuos” que nos indica Battegay. Ello se debe a que la mayoría de nosotros trabaja habitualmente con grupos de pocas personas y no se piensa, como harán más tarde otros que como Volkan, se centran en el estudio de los grupos grandes o en la sociedades como grupo grande.  Y nos responde

Desde un pensamiento psicodinámico, Anzieu nos lanza una definición y una pregunta:  “Todo grupo es una comunidad”; pero se pregunta, ¿comunidad de qué?. Y nos responde: “el grupo es una puesta común de las imágenes interiores y de las angustias de los participantes” (1978:131). Esto tiene mucho sentido. El grupo sería como la pantalla sobre la que proyectamos nuestros aspectos personales, por lo que cada grupo será lo que cada miembro quiera o pueda ver en él. O cada profesional , ¿no, Lola?

Al buscar una definición que se adapte a nuestro mundo clínico, asistencial, y que pueda explicar lo que es un grupo desde este ámbito, aparecen divergencias que provienen (¡Ay Anzieu!) de las diversas posiciones que dentro de este mundo tenemos los profesionales del ramo. Divergencias que me llevan a pensar, como nos indicó Nitsun, M. (1996), que el grupo permanece siendo uno de los más misteriosos elusivos y controvertidos conceptos psicológicos. ¿Qué es un grupo? ¿Existe realmente? ¿Será una ilusión tal y como Bion (1961) y Anzieu (1984) sugirieron? (1996:1)[1]. Y claro, desde ahí no es difícil compartir lo que Nitsun señala; sobre todo si se atiende a lo que desde un planteamiento más clínico-social exponen Bleger, L.N., y Pasik, N. R. (1997): “El abordaje de los grupos es una tarea ímproba, una posible “teoría de los grupos” es casi imposible de constituirse como objeto teórico. Es más probable conceptualizarla como “espacio de conflictos”, atravesado por un sinnúmero de instancias de deseo históricas, institucionales, sociales, por lo que se hace imposible un intento de explicación desde una sola disciplina”[2](1997:12); posiblemente tal variedad no sea más que la dificultad de los hombres para compartir experiencias obtenidas desde diversos lugares de la vida no buscando tanto una definición cerrada cuanto abierta. Siguiendo la idea de Anzieu, estas experiencias conforman una manera de ver el grupo y de estar en él que se corresponde con una representación mental que nos hacemos de ello; una representación que alude a lo que el grupo simboliza para cada quien, qué imágenes, qué fantasías, qué ideas y pensamientos suscita el grupo y su relación con  él.

Slavson, S.R., propone pensar en lo grupal como una idea evolutiva: Lester Ward (…) sugirió (Ward, 1911) que las etapas del desarrollo de la naturaleza eran el quimismo, el batoísmo, el zoísmo y el psiquismo. En un seminario sobre trabajo con grupos (1939) sugerí que la etapa siguiente del desarrollo del hombre era el grupismo (1976:27). Es muy interesante leer algo escrito tan a principios del siglo pasado; pero claro, se refiere al estudio, ¿no? En efecto, añade  parecería que el estudio del hombre como individuo o en grandes masas no basta. El paso siguiente será la exploración y el adiestramiento de su naturaleza cuando actúa en las dimensiones del tiempo, el espacio y, lo más importante de todo, en sus relaciones con otros seres humanos. Se verá forzado a escudriñar su naturaleza y sus potencialidades en el grupo, porque a través de los grupos alcanza el hombre su grandeza, y en los grupos encontrará los instrumentos que lo llevarán a la eficacia social y a la plenitud (…) necesitamos hallar procedimientos que pongan al hombre en una relación diferente con su prójimo. Necesitamos hallar medios que nos permitan forjar el inconsciente de modo tal que las hostilidades y las agresiones que el hombre dirige contra otros y contra sí mismo, puedan ser si no eliminadas, por lo menos disminuidas y sublimadas. Esto sólo puede lograrse a través de las relaciones humanas y de los grupos, con su poder de sancionar, prohibir, controlar, aceptar y rechazar (27-8). Fíjate, Lola, cómo aparece una semilla que nos posibilita muchas cosas. Todo lo cual nos hace pensar que este autor, uno de los clásicos, considera que se ha llegado a una “etapa grupal” en el desarrollo de la humanidad que le ha permitido organizar esta forma de pensar el grupo como sistema de intervención y que denominará “psicoterapia de grupo”.

Y, entonces, pasa a definirla como “una reunión voluntaria de tres o más personas, en una relación libre y cara a cara sujeta a un liderazgo, que tiene una meta en común, y que en relación con la misma genera una relación recíproca entre sus miembros, de la cual puede resultar el desarrollo de la personalidad.” (1976:59). Aquí ya entramos en el pensamiento de lo grupal como algo destinado al tratamiento. Cierto que aparece una noción novedosa al señalar que: “al orientar esta inevitable y favorable “tendencia a unirse”, es esencial comprender y mantener las diferencias existentes entre individualismo e individualidad (…) [que] reside en que en la última se preserva y se respeta la dignidad y la singularidad especial de cada individuo, mientras que al mismo tiempo se lo motiva socialmente. Esto es, el individuo se halla inextricablemente ligado a su matriz social y no concibe sus acciones y los productos de las mismas sólo en términos de ventaja personal  (1976:23). Individualidad e individualismo, dos aspectos complejos al abordar el estudio del individuo en el grupo de la misma forma que lo serán la partición individuo-grupo. Y llama también la atención que introduzca la idea de matriz a la que el individuo estaría vinculado. ¿Consideraría Slavson que en el grupo se constituye una matriz de relaciones de forma similar a la que lo entiende Foulkes? Creo que no.

En otras ocasiones, Lola, que hay quienes cuestionan la dicotomía grupo-individuo. Esta es la posición del Grupoanálisis que puedes leer en un trabajo precioso de Dalal, F. (2002), fortalecido posteriormente por la crítica que le hace Lavie, J. (2005). En efecto, cuando Dalal se formula la pregunta sobre “qué es un grupo” y tiene que responderse, lo hace de esta forma: “la forma habitual de definirlo es como una colección de individuos. En esta cuestión aparece el supuesto de que el individuo es algo más básico que el grupo y en tanto que la naturaleza de lo que es un grupo está en discusión, no lo está lo que es el individuo (…) ¿podrían considerarse las personas, los individuos, como algo segregado de los grupos?”[3] (2002: 18-9). Esta discusión no es baladí, aunque lo parezca y dependerá mucho del punto de vista de  sde el que se defina el objeto-grupo para su posterior comprensión. Es decir, si consideramos que el grupo es una colección de individuos que han sido “agrupados” para una finalidad determinada, ese punto de vista condicionará la comprensión de los fenómenos que será diferente a si consideramos que todo grupo es una extracción de individuos de su red social; o si decimos que el grupo es, sobre todo, lo que  nace de un entramado de interdependencias vinculantes que determinan y marcan las interrelaciones de las personas que lo constituyen a través de fuerzas y manifestaciones de poder. Estos diversos significados de lo que para cada quien es un grupo alude, como no puede ser de otra forma, no solo a los referentes desde los que cada uno hablamos, sino también a la representación mental que nos hacemos de ese “objeto de estudio”.

Entiendo que esto es complicado. En ocasiones me viene una pregunta que creo haber leído en algún lugar y que viene al caso: el mar, ¿está formado por agua o por miles de millones de gotas de agua? En realidad la gota solo existe cuando extraemos una ínfima porción de agua. Es decir, el agua no es como la arena de una playa en la que cada grano es sí mismo. El individuo humano, ¿es mar o gota de agua? Creo que todos podemos entender que el estudio que hacemos en el laboratorio es el de una gota de agua; eso, gota de agua. ¿Será el individuo una porción de la humanidad?

En efecto, la tendencia que tenemos es la de considerar al grupo como el resultado de agrupar a una serie de personas con las que el grupo es el resultado de esa agrupación. No vemos el agua, sino gotas reunidas. Pero si lo vemos desde otra perspectiva, el grupo, los grupos siempre están ahí: nacemos en el seno de un grupo, trabajamos con más personas, nos solemos divertir en compañía de otros, permanentemente estamos inmersos en la sociedad que, a la postre no deja de ser un grupo enorme. Y esto lo puedes ver confirmado cuando consultas textos de autores más cercanos a la posición grupoanalítica como puede ser Kadis et al., (1974): “El individuo humano nunca existe aislado, y mucho menos en un profundo sentido psicológico. Es como si tuviese – para su bienestar- que mantener no sólo un equilibrio dentro de su propio sistema, sino también dentro de un sistema que comprende a cierto número de personas significativas” (1974: 14) y también que “Los individuos no son más que nodos en este juego de fuerzas y el equilibrio de cada uno de pende del equilibrio de los demás. Llamo a esto red de acción recíproca” (1974: 14). Es decir, desde esta óptica el individuo derivaría del grupo, como apunta, entre otros, Dalal.

¿Incorporamos, Lola, a Elias? Elias subraya la idea de homines aperti en oposición a la de homo clausus,, y el juego de fuerzas de poder. El individuo, todo individuo ejerce una fuerza denominada poder sobre los demás. El individuo, pues, está sumido en un campo de fuerzas que para Kadis (y para mí) son de poder, entendido éste como algo similar a lo que la gravedad representa para los cuerpos físicos. De hecho, el mismo Moreno nos recuerda que vivimos desde el nacimiento en grupos, y un poco antes subraya la idea de encuentro: quiere decir que dos personas no solo se hallan juntas sino que se experimentan una a otra, se captan cada una con la totalidad de su ser (1987:81)

Y finalmente, podemos encontrar otros autores que no definen el objeto de estudio, el grupo, sino que se centran más en la utilidad psicoterapéutica del mismo. En efecto, si te sumerges en otros textos de autores  acabarás descubriendo que se centran en el objetivo terapéutico sin antes definir lo que es un grupo o sin definirlo demasiado. Por ejemplo, leyendo a Wolf, Schwartz, no he sabido encontrar una definición del objeto de estudio, pero sí de la utilización terapéutica del mismo. Así estos autores nos indican que “la psicoterapia es una violación del aislamiento (…) la psicoterapia y especialmente la psicoterapia de grupo (valora) al individuo en relación con otros” (1967:XI). Es decir, valoran el grupo, el tratamiento grupal como forma de contrarrestar el aislamiento que es la causa o la consecuencia de lo que podemos llamar enfermedad. Es decir, el grupo es la posible salida al autismo que lleva asociado el trastorno mental.

Por otro lado, en un trabajo de Bion escrito en colaboración con J. Rickman nos habla en ocasiones de la idea de grupo y en otras de “terapia de grupo” especificando que puede tener dos significados. Puede referirse al tratamiento de un número de individuos reunidos para realizar sesiones terapéuticas especiales, o a un esfuerzo planeado para descubrir las fuerzas que en un grupo llevan a una fácil actividad cooperativa[4] (MacKenzie, 1992:62). Esta idea aparece también en el inicio de su libro sobre grupos. Creo que se pueden descubrir fácilmente las dos líneas maestras de su trabajo: la terapéutica y la organizativa. De hecho, en su texto aparece la definición de grupo como el resultado de las interrelaciones entre sus miembros ya que “el grupo puede ser considerado como un interjuego entre las necesidades individuales, la mentalidad grupal y la cultura” (Bion, W.R., 1980:50). Aquí además, nos introduce la idea de mentalidad grupal y cultura. Este aspecto lo abordaremos más adelante.

Si lo que me pides Lola, es mi definición, considero que un grupo no es sino una muestra del tejido social humano constituido por dos o más personas que buscan o comparten un objetivo común o tienen un objetivo compartible entre ellas. Este objetivo común o compartible conlleva una serie de operaciones conscientes e inconscientes, tanto mentales como reales, que van dirigidas a conseguirlo y a alcanzarlo.

Aplicada esta idea al ámbito clínico, que es el que atañe a este trabajo, lo entiendo como una muestra del tejido social, una constelación de personas organizada por un profesional y formada por individuos que presentan un padecimiento, un sufrimiento más o menos definido y que buscan o comparten una meta más o menos común; razón por la que son agrupados. Y ésta, en el terreno en el que nos movemos, suele ser “aliviar o compartir un sufrimiento”, “aprender algo que me permita vivir mejor”, “desarrollar habilidades que me ayuden a socializarme”, o, y de forma mucho más drástica, “curarme”. Y si quieres una definición más radical o que considero más actual, te diría que para mí en estos momentos, el grupo es una constelación de individuos interrelacionados entre sí que han establecido unas interdependencias que determinan unos lazos o ligazones vinculantes entre ellos que son la concreción de fuerzas de poder.

A día de hoy mantengo esta definición: constelación dinámica de individuos interrelacionados entre sí que irán desarrollando unas interdependencias (vinculantes o no) entre ellos, concreción de las fuerzas de poder de todo ser humano a través de las que se realizarán modificaciones significativas en sus estructuras individuales y, por ende, familiares y sociales. Este grupo ha sido convocado por un conductor de cuya responsabilidad y buen hacer dependerá buena parte del desarrollo del mismo; siendo parte de su dinámica y funcionamiento.

Como podemos ver, Lola, las consideraciones de lo grupal pueden ser muy variadas. Cartwright y Lippitt (1957), nos lo evidencian con visiones contrapuestas: Considérese primero el punto de vista totalmente negativo. Se funda en dos aseveraciones importantes. Los grupos no tienen existencia real. Son producto de distorsiones conceptuales (llamadas con frecuencia, abstracciones), (…) y los grupos son malos. Exigen lealtad ciega, fomentan la regresión, reducen al hombre a su más bajo común denominador y producen lo que la revista Fortune inmortalizó con la palabra mentalidad de grupo (Cartwright, D., Lippitt, R., 1957, en Kissen, M. 1979: 20). Y luego la contraria: Considérese el punto de vista positivo: los grupos existen. Su realidad la demuestra el hecho de que a un individuo le importe el que lo acepte o rechace un grupo y el que si forma parte de un grupo sano o enfermo. En segundo lugar los grupos son buenos, satisfacen necesidades profundas de afiliación, cariño, reconocimiento, y autovaloración; estimulan en el individuo valores morales de altruismo, lealtad y sacrificio; representan un medio para lograr a través de interacciones cooperativas, metas inalcanzables mediante la sola iniciativa personal. (Cartwright, D., Lippitt, R., 1957, en Kissen, M. 1979: 20). Son dos visiones extremas que se corresponden con dos aspectos de la realidad: por un lado estamos en y formamos parte de lo grupal, desde el mismo momento de ser concebidos, y este hecho marca y determina todo nuestro desarrollo individual y colectivo, pero por otro el “grupo” no es algo que podamos cosificar sino algo que es producto de las relaciones que establecemos las personas entre nosotros. La posición que adoptamos en este continuo también determina la comprensión de los fenómenos que ahí se dan.

 

[1][1] Traducción del autor.

[2][2] Traducción del autor.

[3][3] Traducción del autor.

[4][4] Traducción del autor.

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