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Martes, noviembre 21, 2017
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La escisión teórica: entre la teoría y la práctica asistencial 

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De cómo se escinde la experiencia
Sunyer, J.M. · 03/02/2010
Fuente: Cuadernos de Bitácora
La función teorizante no debiera andar lejos de la práctica cotidiana. COn frecuencia nos alejamos de ella y el resultado es una escisión entre lo que se dice y lo que se hace. Esto es lo que apareció en la dinámica del aula y que es motivo de reflexión.

La escisión teórica.

Bueno, esto se está acabando. Tras las vacaciones navideñas, el fin de año y los regalos de Reyes, nos acercamos a la finalización de las clases de esta experiencia nuestra y que se ha organizado bajo el epígrafe “Orientación Psicológica”. En la sesión de hoy no pudimos abordar el tema de los duelos ya que nos vimos ante la tesitura de rellenar una serie de cuestionarios, unos de la propia Facultad, y otro que era la repetición del que rellenamos al inicio de la asignatura: la escala de clima social de R.H. Moos. Y como el tiempo no daba para más opté por asumir los comentarios de la última media hora. Además, el reparto de los trabajos correspondientes a la segunda entrega y algunos cuadernos de bitácora limitaban, aún más, nuestro tiempo.

Les dije que los trabajos han sido muy interesantes. Con gran diferencia de los que pude leer al inicio de esta asignatura. Pero les señalé mi sorpresa frente al hecho de ver como se establece una línea de división entre lo que hacemos y lo que escriben. Una conversación más tarde, con uno de sus compañeros, me confirmó mi hipótesis. Alguien les habrá dicho que los trabajos deben escribirse alejados de la experiencia personal. Pero este alguien no fui yo. Miren Uds. Escribir trabajos es relativamente sencillo. ¡Cuántos trabajos se escriben sin haber pisado en la vida un coso taurino! De toros sólo sabe el que torea. Y el que, tras haber toreado mucho, se pasea por numerosas plazas, conoce numerosos hierros, y elabora lo que estas dos experiencias, la propia y la ajena, le van informando. Sin embargo muchos, muchos trabajos se escriben sólo tras haber visitado alguna cabaña torera e incluso, sin haberlas visitado: sólo con las noticias de otros. Sin embargo, quien les escribe, quien a lo largo de todas estas sesiones les ha estado explicando cosas y les ha propuesto experiencias concretas, sabe de toros, sabe de cornadas y de enfermerías taurinas, sabe de cabañas y de los diversos hierros que corren por las dehesas de la psicología clínica y organizativa. Y si algo he podido aprender es que la única experiencia válida es aquella que se transmite a través y desde el propio saber taurino. No el saber de hemeroteca o bibliófilo. Por esto insisto: escriban desde la experiencia.

Aprendan de la experiencia, por pequeña que les parezca y, sobre ella, vayan depositando aquellos ropajes que permitan resaltarla, iluminarla, protegerla. Sin embargo, cuando por nuestros defectos como profesores, no somos capaces de transmitir ese mensaje, estamos haciéndoles creer que las teorías, los diversos tejidos que surgen de experiencias complejas, todo ello surge de una especie de inspiración divina; de una visita de la musa que en un día soleado nos informó de la realidad “psicológica” Y si les hicimos creer esto, lo lamento. Y pido disculpas en mi nombre y de los compañeros que no supimos hacerlo mejor.

Dándole a este tema una pequeña vuelta de tuerca, enlazo con el texto que espero lean para el jueves: el trabajo de Nitsun. Dice algo que la experiencia ya me había informado. Tenemos una tendencia natural a la repetición del modelo. Y si la tradición Universitaria se ha ido alejando de las experiencias reales, si esto es cierto (y hay razones para creerlo) es entendible que dicha característica se vea reflejada en sus propias producciones. En las de la Universidad y en la de sus estudiantes. Y es que hay una repetición especular en toda organización, y por lo tanto en todo grupo. Pero, créanme, no es algo específico de la facultad de Psicología: lo es de todas las facultades y universidades. Al menos de las que conozco. Y es algo que, por ejemplo aquellos de Uds., que tuvieron y se aprovecharon de la oportunidad de asistir a las Jornadas de la Asociación de Psicoterapia Analítica Grupal en Bilbao, pudieron ver: la repetición, vía especular, de lo que el contexto genera. Y en buena parte es lo que E. Morin (2000) “La mente bien ordenada” Sexi Barral, nos señala en uno de sus siete principios: el principio holográmico. Dice: El principio holográmico pone en evidencia la aparente paradoja de las organizaciones complejas donde no sólo la parte se encuentra en el todo sino donde el todo está inscrito en la parte. De este modo, cada célula es una parte de un todo – el organismo global- pero el todo está en sí mismo en la parte: la totalidad del patrimonio genético está presente en cada célula individual; la sociedad está presente en cada individuo en tanto que un todo a través de su lenguaje, su cultura, sus normas (Morin, 2000: 124).

Fíjense que es algo que, en otras palabras, hemos venido diciendo a lo largo de todo el curso: el ser humano es un punto nodal de una red de comunicaciones… o el ser humano es un grupo en sí mismo… Por todo esto, todo lo que nos sucede está íntimamente vinculado con aspectos que guardan relación con la Institución que nos acoge y nos forma (y deforma), así como de los diversos referentes personales, familiares y culturales de los que todos estamos empapados.

Y en este todo también habrá que incluir el cómo nos despedimos. Y en ello estamos.

Un saludo, Dr. Sunyer.

Curso 2000-01

Artícles a llegir pel dimarts vinent:

1.*Tudor, K. (1999) Social psyches: groups, organisations and community. A Tudor K (1999), Group counselling. Sage

El planteamiento es muy sencillo. La clase es un espacio en el que estamos muchas personas, como 50 o más.Uno puede considerarla desde diversas posiciones, pero personalmente prefiero pensar que estoy con un grupo. No ante un grupo sino en él. Este conjunto de personas que lo constituimos establecemos inevitablemente una serie de interdependencias, vinculantes muchas de ellas, que determinan no sólo la atmósfera grupal sino la manera de relacionarnos y los sentimientos que se derivan de todo ello. Cierto es que dado que trabajamos unos textos determinados, hay muchos elementos que se activan a través de la lectura de los mismos. Y la experiencia me indica que esos mismos elementos se activan también en las relaciones que establecemos en el grupo. Estos escritos son las reflexiones que desde mi puesto de conductor de ese grupo van aflorando en mi mente y que sirven, eso espero, de reflexión y de trabajo complementarios a la asignatura

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