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Martes, diciembre 10, 2019
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Dos libros muy diferentes 

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Dos son los libros que he adquirido. Cierto que cuando estaba en la Librería (suelo acudir a “La Gàbia de Paper” que está en la C/ Marià Cubí), buscaba algo que pudiese ser útil para aquellas personas que tienen niños difíciles. Así que me topé con dos títulos de la editorial Piados que consideré podían ser provechosos. El primero de ellos (en orden de mi lectura)es el de Martín Herbert (1992) Entre la tolerancia y la disciplina. El libro reeditado en el 95, no ajustándose realmente a mi pensamiento, contiene elementos que pueden ser útiles. Todo dependerá con qué mano se ejecuten. Por ejemplo, contiene en su inicio, una serie de 30 recomendaciones que pueden constituir una buena guía tanto en lo que corresponde a la educación como en lo que atañe a la pauta personal de relaciones con el hijo.

Martín Herbert se pregunta sobre el porqué de la disciplina y nos recuerda algo que por ser tan lógico muchas veces olvidamos: que no es un fin en sí mismo sino como un medio para alcanzar un fin. A partir de ahí, aparece un buen número de orientaciones (las 30 de las que hablaba antes) y que van conformando esa guía educativa.

Cierto que el libro destila ese aspecto de “30 lecciones para ser un buen padre” tan típico de mucha bibliografía, pero tiene el acierto de ofrecer a quienes nos encontramos en ocasiones “despistados” frente al tema de la disciplina y la tolerancia, unas pautas sobre las que reflexionar y ver cómo pueden ser aplicadas en cada caso.

El segundo libro es un poco más denso y menos “guía” que el anterior; pero en cualquier caso, interesante. Se trata del trabajo de Russell A. Barkley (1999) Niños hiperactivos. Este texto lo elegí porque creo que informa sobre algunos aspectos de lo que se denomina con palabras rimbombantes “Trastorno por déficit de atención con hiperactividad” Dicho trastorno alude a la de aquellos niños que presentan serios problemas de atención junto con un nivel excesivo de actividad e impulsividad que les dificulta el seguimiento del ritmo académico normal.

En el libro uno puede ir comprendiendo la complejidad de esta dificultad; complejidad que la coloca básicamente en la dificultad para poder demorar nuestra respuesta a los estímulos. Y ubica la causa en aspecto puramente biológicos e incluso hereditarios.

He de reconocer que me cuesta admitir dicha afirmación; por muy demostrada que quiera estar. Más aún cuando se omiten un conjunto de elementos tan importantes y significativos (y demostrados) como son los que guardan relación con los vínculos que dicha persona establece con el entorno familiar, y el entorno con él; lo que significa este hijo para cada uno de los padres y hermanos (si los tiene) y otros elementos mucho más complicados como la envidia y la avidez consecuente.

Cierto que se me podrá decir ¿y siendo así, porqué lo recomienda? Porque a pesar de todo, permite desculpabilizar un montón a aquellos padres que por razones varias tienen un hijo con tales características. Aporta pautas de relación, información sobre la necesidad de consultar con los profesionales, información sobre la posible necesidad de complementar los cuidados con medicación, e incluso referencias bibliográficas y asociativas para comprender este, llamémosle trastorno. Y bibliografía que puede resultar muy útil y orientativa. Aunque toda ella en Inglés, y no aparecen referencias en nuestra lengua ni de nuestro país; que seguro que las hay.

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