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Miércoles, agosto 23, 2017
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Capítulo 10 

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Este es el capítulo décimo que no se corresponde al libro pya que es una nueva versión de lo que en su momento publiqué.

Dos niveles de lenguaje.

Hasta el momento presente hemos ido aproximándonos no sólo a la teoría de la Orientación Psicológica en general sino que nos hemos ido planteando un trabajo grupal entre quien nos consulta y el profesional que atiende. Un grupo de al menos dos personas reales si bien pudimos constatar que en cierta manera comienzan a ser más: el yo del paciente, el del profesional y ese Yo auxiliar del profesional que entra en liza con el primero. Y hemos visto que entre estos personajes se va tejiendo una tupida red de relaciones que son las que van a propiciar que el paciente modifique paulatinamente alguna de sus cosas y pueda seguir adelante.

En los sucesivos encuentros, en las sucesivas sesiones se ha ido dando una conversación, un baile de ideas, pensamientos, emociones que configuran una determinada matriz reparadora. En tanto que podemos experimentar una relación diferente, una relación con una persona en la que no existen las barreras de las otras relaciones y en la que podemos hablar de todo, y eso ya es reparador. Hemos visto que a través de la conversación tratábamos de explorar lo que sucedía, de ir describiendo los elementos que emergían, de aclarar lo más que podíamos nuestros deseos, íbamos deshaciendo los núcleos que podían dañarnos e identificábamos los aspectos destructivos para poderlos tener presentes. Y ello partiendo de una relativa neutralidad, de un posicionamiento no clasificador, con la idea de ir encontrando el hilo conductor de la relación en la que el juego de figura y fondo que siempre enmarca las relaciones nos permitiera ver las cosas de otra manera, y detectando los elementos defensivos que se articulaban en la relación y que para nosotros tenían una finalidad comunicativa. Pero poco a poco vamos descubriendo que tras todo ello aparecen elementos que no habíamos considerado anteriormente. Es decir, vamos percibiendo a poco que nos centremos en lo que sucede, que hay una serie de elementos que o bien dificultan la tarea, o bien la hacen más compleja.

En efecto, habíamos establecido unos encuentros con el otro (u otros) moviéndonos en los requisitos de neutralidad, no premisas previas, etc., que nos proponía Rogers. Habíamos establecido unas bases de trabajo, deseando establecer una relación franca (o lo más franca posible) con el paciente para facilitar lo que denominábamos su desarrollo, ayudándole a ir viendo la complejidad de sus circunstancias y pensando en las posibles salidas. Para ello, habíamos ido jugando con las ideas, proponiendo situaciones que enriquecían la conversación, así como otras tácticas que parecían ser útiles para entender lo que le sucedía y lo que sucedía. Pero se nos escapan algunas cosas. ¿Por qué a veces, cuando creo que las cosas van de una manera, aparecen reacciones imprevisibles, o abandonos? O ¿qué hacer con toda la temática de la conversación? Hay pacientes que escriben cartas, cuentos, y que nos las traen para… ¿para qué? Porque de acuerdo, somos receptivos, empáticos, tenemos capacidad de contención, e incluso he ido entendiendo eso de la elaboración de los pensamientos. Todo esto no es conducta. Todo esto… ¿desde qué perspectiva estamos hablando?

La primera tópica.

Es una de las grandes aportaciones de Freud si bien podemos rápidamente darnos cuenta que provenían de sus conocimientos de la propia lectura de los textos religiosos que marcaron buena parte de su educación por mucho que se apartara de ella posteriormente. Fijaros que uno de los elementos del deseo de Freud y que coinciden con los de la época en la que vivió fue la de dotar a la psicología de unos conceptos que estuviesen a tono con los descubrimientos que se iban realizando tanto desde la física y la biología como de la propia anatomía. Y si la física habla de campos magnéticos y fuerzas varias, o si desde la biología y ciencias naturales aparecían tópicas descriptivas, pensó que el aparato psíquico bien podría contener dos zonas, la consciente y la inconsciente. Con ello, con la introducción de la idea de “aparato psíquico” parece que deseaba colocar la psicología en el terreno de lo descriptivo al modo de la física. La idea es que nos gobierna o nos gobernamos con un aparato mental, un aparato psíquico.

La primera tópica se ciñe al reconocimiento de la existencia del inconsciente. Es decir, Freud formula una primera hipótesis que posteriormente abandonará por no serle suficientemente útil para explicar la conducta humana; pero que la abandone no quiere decir que la niegue, ya que la segunda se articula con la primera. Así pues, la idea central de esta primera descripción del “aparato psíquico” es que existen dos niveles o mejor dos realidades: la consciente y la inconsciente. La primera es aquella a la que accede nuestra consciencia. La segunda es la que está fuera de ella. Pero no son dos realidades separadas. Es un continuo en el que aquellas cosas que se sitúan en nuestra consciencia, las que somos capaces de darnos cuenta, configurarían el elemento consciente; mientras que aquellas otras que se alejan de este primer punto de vista y que se van situando detrás de nosotros, fuera del alcance de nuestra consciencia, son las que se engloban en la zona inconsciente. Os ponía la metáfora del ordenador: lo que tenemos en pantalla sería el equivalente a lo consciente mientras que todo lo que aparece en el disco duro y que facilita o impide que aparezcan cosas en la pantalla sería lo que podríamos llamar inconsciente.

Lo importante es que hay cosas que escapan a nuestro conocimiento pero que son elementos que condicionan nuestra conducta, nuestras relaciones con los demás o con nosotros mismos. En cierto modo es algo que también puede entender un conductor de un tráiler. Imaginemos que está sentado en su cabina y que no tiene mucha idea del tamaño de su vehículo. Podría pensar que tiene un mini. Y si así pensara podría andar circulando, claro, pero tendría serios problemas en algunos momentos o cuando quisiera aparcar: vería un hueco del tamaño de su cabina (un mini) y trataría de aparcar. No quiero pensar en cómo quedarían los otros coches. Pero no se daría cuenta hasta que la gente le chillara: ¡qué hace Ud., hombre, se ha cargado un montón de coches! Para evitarlo se pone un retrovisor. Claro que si no lo coloca bien, no tendrá mucha información de lo que tiene tras de sí. Sólo la adecuada posición del espejo retrovisor e incluso la ayuda de otras personas le permitirán aparcar sin dañar a nadie. Podríamos decir que la parte trasera de su camión se ha hecho consciente gracias al retrovisor. O a las personas que le rodean. Aunque siempre hay una porción del paisaje que queda totalmente fuera de nuestro campo de visión o del retrovisor. Y en psicología, en el mundo de las relaciones interpersonales, en el mundo psíquico, estos aspectos también cuentan.

Ahora bien, parto de la idea de que es un poco difícil explicar estas cosas. Y la metáfora de la partida de ajedrez creo que es una forma de decir que aquellos aspectos que son anteriores a cada movimiento de las piezas, condicionan el movimiento siguiente. Y lo mismo en la vida. Nuestra vida es como un fragmento de la partida de ajedrez. Lo que sucede es que de los movimientos anteriores muchas veces no nos acordamos. O no los consideramos. No nos resulta fácil vernos desde esta perspectiva ya que nos habla de nuestra pequeñez, de nuestro condicionamiento a los movimientos realizados anteriormente a partir de las posibilidades que nos daban las otras fichas colocadas en el tablero. Y al no considerar que nuestra situación hoy proviene de todo ello relegamos a la zona que podríamos denominar de inconsciente, toda la información que nos permite entender mejor la situación presente. Por lo que parte de nuestro objetivo asistencial es ese: ayudar al entendimiento de la posición en la que estoy y cómo llegué a la misma para poder modificar los movimientos que vaya a realizar a partir de ese momento con el fin de ser un poco más feliz.

En mi opinión, el interés por los sucesos del pasado sólo reside en tanto que nos pueden ayudar a entender el presente. Es como los estudios de arqueología: su finalidad estriba en ayudarnos a entender nuestro presente. Y con ese pasado podemos hacer, como en el debate sobre los hallazgos del Born (Barcelona)o de cualquier otro yacimiento arqueológico, dos cosas. U olvidarse de su existencia y hacer sobre ellos lo que nos dé la gana; o acoplar nuestros proyectos a estos elementos del pasado aportando una coherencia mayor a nuestro desarrollo.

Con lo dicho hasta ahora creo que podemos hacernos una idea de lo que representa eso denominado inconsciente: todas aquellas cosas que no están sobre la mesa, sino debajo de ella, y que condicionan nuestras decisiones. Y esto sucede tanto en el plano individual como colectivo. Así, en un grupo, en una familia, en una institución, aquellas cosas que no se dicen, que se callan, son las que conforman la parte inconsciente. Y como podemos pensar, la cantidad de material que conforma todo este archivo es enorme; mayor del que constituye la parte consciente. La metáfora del iceberg es pertinente: la parte sumergida es mayor que la emergente. Y el peligro no está en la que emerge, sino en la oculta. La que emerge, la que se ve, permite cambios en la dirección en la que navegamos. Y esto sucede igualmente en las relaciones interpersonales. Los problemas que tenemos las personas no surgen de aquellos elementos que están a la vista: éstos los podemos debatir, hablar, discutir, y en algún momento llegamos a un acuerdo. O no llegamos a él y tenemos claro que en aquel punto hay una divergencia importante. Pero los problemas derivan justamente de lo que no podemos decir. O no sabemos cómo decir. Y esto es lo que corresponde a lo que quedaría en la zona inconsciente en la relación. Lo que daña la vida de los grupos, de las familias, de las organizaciones e instituciones. Porque justamente cuando percibimos que hay elementos que quedan bajo la mesa y que no se ponen de manifiesto, es cuando comenzamos a suplir lo que falta por sospechas, miedos, temores…

El contenido de lo inconsciente es abundante. Son cosas que corresponden a diversos niveles del pensamiento psíquico. Unas corresponderían a temores, a miedos más o menos inconfesables o que los consideramos como tales. Otros corresponden a sentimientos complejos, variados, cuya expresión e incluso su misma consideración, generan dolor, sufrimiento en uno o incomprensión y, por lo tanto, quedan recluidos en las zonas de no acceso. Otras corresponden a fantasías que nos hacemos y que por su propio carácter son consideradas de no adecuadas, intolerables, raras, perniciosas, negativas… un repertorio de calificativos suficientemente amplio como para convencernos de que lo mejor que podemos hacer con ellas es recluirlas en las mazmorras de nuestro castillo personal. El problema de todo ello es que todo este material no está quieto, no está inerte. Desprende actividad y desea emerger. Ante lo que ejercemos es una presión paralela y en dirección opuesta para que no lo haga, para que no emerja. Y así, parte de nuestra energía psíquica queda bloqueada por tener que ser utilizada para la contención de este material calificado por nosotros mismos, de negativo.

Pero a pesar de todo, restos de ese material consiguen emerger. Siempre encuentran fisuras por las que salir a la superficie. Una de las vías por las que emerge es a través de los sueños. Durante los períodos de sueño, mientras nuestro cerebro se organiza para reparar y reponer energías (recuerden las alternancias de sueño Rem y no- Rem), aparecen imágenes, relatos inconexos, deformaciones de todo tipo que, posteriormente organizamos en aquello que decimos “he soñado” y que no es más que material que emerge utilizando para ello restos diurnos bajo los que se camuflan para posibilitar justamente salir de su encierro. Ahí están muchos de los mecanismos que aparecen: desplazamientos, condensaciones, conversiones, etc., y todos ellos para posibilitar pasar la vigilancia de la censura que está atenta al material emergente y presta a interrumpir el sueño si este material excede la capacidad de tolerancia. Por esto alguien se despierta en medio de un sueño: algo estaba en vías de emerger y, la alerta de nuestros sistemas defensivos provocó la interrupción del sueño, con lo que aseguraba la tranquilidad de nuestro pensamiento. Y como en las mejores épocas en las que en las sociedades civiles aparece la figura del censor (hay varias técnicas de censura), el material busca subterfugios para poder pasar la censura. Y la cultura nos da numerosísimos ejemplos de ello. Y en el terreno de la Orientación nos encontramos con pacientes que, ocasionalmente y sobre todo si perciben nuestro interés por ello, nos cuentan sus sueños. Así podemos entender algunos aspectos que quizás hasta aquel momento se nos mostraban ocultos.

Otra vía es a través de nuestros actos y en particular con aquellos que denominamos actos fallidos. Y que normalmente explicamos como debidos a que no prestamos atención; en efecto, la atención está en otro lugar. Un lugar del que en ocasiones ni somos conscientes que estábamos visitando. Y así uno va y deposita la ropa en el lavaplatos en vez de en la lavadora. Y se da cuenta, y se ríe. Y se dice uno a sí mismo: ¡en dónde tenía la cabeza! Pero en otras ocasiones uno ni se da cuenta de ello. Y pierde objetos. U olvida dónde ha dejado tal o cual cosa. O se olvida del hijo en la guardería o… Y estas conductas que, en función de los grados de tolerancia que uno tiene pueden ser calificados de despistes, no dejan de ser vías por las que material inconsciente emerge a la superficie. Y todas estas conductas, todos estos errores, aluden a material que emerge. Pero no hace falta llegar a niveles tan sofisticados. Hay más elementales: todo nuestro lenguaje corporal, nuestro lenguaje no verbal, nuestro lenguaje espacial es otra vía de expresión de elementos de nuestra zona inconsciente. Así, llegar tarde o pronto a un sitio contiene más material del que creemos a primera vista. El cómo nos sentamos, cómo colocamos la silla o las sillas en una reunión, ello todo es material que aflora y que “habla” para quien quiera “oír”

Otra vía es el lenguaje. El lenguaje es una vía de acceso a material que va más allá de lo concreto que se expresa. Y no sólo en cuanto aparecen lapsus linguae , palabras dichas en vez de otras, deformaciones de las palabras que provienen de la presión de elementos de nuestro aparato psíquico, sino en cómo ese lenguaje se estructura: el curso y el contenido del pensamiento expresado a través del habla es una forma a través de la que aparecen elementos de nuestro inconsciente. El curso en tanto que un hablar que varía en función de las asociaciones que aparecen, o se ramifica, o se convierte en pensamiento tangencial, o se concreta en una idea sin poder salir de ella: todo ello es emergencia de material interno e íntimo. Otra cosa es saber percibir, detectar qué tipo de material está apareciendo. Y lo mismo en relación con su contenido. Aquí juega no sólo la capacidad simbólica del ser humano sino la de poder expresar cosas a través de lo que se dice. Y la cultura, de nuevo, es un buen ejemplo. En períodos políticos pasados, las canciones de algunos cantautores eran más que canciones. Y buscaban pasar la censura, y en ocasiones lo conseguían; y quienes íbamos a sus conciertos o comprábamos sus discos, entendíamos otras cosas más allá de la propia letra de la canción.

Como se puede apreciar, existen pues, dos niveles de comunicación: el manifiesto y el latente. El primero es el que podemos atender y entender en primera instancia. El segundo es el que atiende a elementos que se expresan a través del primero. Pero esto es exactamente todo lo que hemos venido señalando a lo largo de los capítulos anteriores. Si nos fijamos bien, en la mayoría de los ejemplos que hemos visto en clase lo que se observaba no era sólo lo que nuestra percepción detectaba de la relación en el aquí y ahora, sino lo que había detrás de ello: el significado, el mensaje más o menos oculto, el deseo callado, la protesta encubierta, el enfado tapado… todo esto es lo que Freud determinó como una de las verdades fundamentales de la existencia humana (y no sólo del psicoanálisis): la existencia siempre de dos niveles, el consciente y el inconsciente, que a nivel de conversación y de relación determinan los dos niveles de los que hablamos: el manifiesto y el latente. Y como orientadores que trabajamos desde una perspectiva dinámica debemos estar atentos a ambos lenguajes.

Lo manifiesto y lo latente

Os propongo la lectura de una sesión:

Iniciamos la sesión.

J. Mª.. entra como habitualmente lo hace. Decidido. Llega 15 minutos tarde y se disculpa. Ocupa su lugar habitual.

Me mira y me dice:

¨ El dolor de lumbago del otro día, aunque no se lo crea, me desapareció bastante.

¨ Bueno, no soy un mago; de algo debimos hablar.

¨ Ya sé que no es un mago. Pero la verdad es que me marché sin apenas notar nada. Al día siguiente volví a sentir el mismo dolor lumbar. Sí creo que estoy cargado.

¨ En realidad ¿de algo de esto hablamos, no?

¨ Ya. No se lo iba a decir. Pero un día fui a ver a Amma. ¿no la conoce? Es una mujer americana que se dedica a dar “abrazos terapéuticos”. Consiste en reunir a mucha gente (fue en el palacio Sant Jordi) y allí fui a ver qué. No iba con mucha confianza, pero me gusta probar.

¨ ¿lo de los abrazos?

¨ Bueno, no. En realidad no me abrazó

¨ ¿Estaba buena, al menos?

¨ No, la verdad es que no.

¨ Pues qué mal, porque si, además de no estar buena no ayuda…

¨ En realidad es todo un montaje. Realiza unos cuantos movimientos en el escenario y luego la gente, muchísima, hace cola para que le abrace. Los abrazos por lo que vi eran un poco largos. Me imagino que después de abrazar a tanta gente, uno deberá tener una práctica de abrazar…

¨ Me imagino

¨ Si. En realidad creo que es más el montaje que otra cosa. Además, alrededor hay toda una serie de chiringuitos que serán los que acaban de conformar el negocio. Estaba pensando que podría hacer lo mismo. “Amma J.P”. te abraza. Si, pensándolo bien, podría ser una S.L. o una franquicia. Lo podríamos pensar. Bueno, es broma.

¨ Parece que tiene algo de seducción

¨ Si. Y sugestión. En realidad creo que es lo que debe estar funcionando. La gente no va de forma natural sino que vamos pensando o deseando encontrar algo y entonces, el abrazo actúa.

¨ Si, debe ser algo así.

¨ En realidad pasa con las amistades. ¿no le pasa a ud? tengo amigos con los que habitualmente hablo. Me estoy acordando de M., de J., de A.. Son personas con las que uno va a hablar y se descarga. Se siente aliviado después de hablar con ellos. En cambio hay otras personas con las que tras intentar hablar sales cargado, mucho peor de lo que ibas cuando acudiste al encuentro. Y. Además sin hablar de nada.

¨ Sí. Estas cosas pasan.

¨ Hay personas con las que te sientes aliviado al hablar. Y no son de la profesión. Sólo que hablas con ellos y tienen un algo que te hace sentir bien.

¨ Bueno ya es mucho, esto, ¿no?

¨ Por cierto, Hay una teoría que clasifica las personas según cuatro fuerzas. Tierra, agua, aire y fuego. ¿Ud. qué cree que soy?

¨ (Dudo un poco, trato de saber por dónde salgo de esta encerrona y le digo): tierra.

¨ (Se queda sorprendido. No se lo esperaba) ¿Tierra? No es posible. Yo no me considero tierra. (y a partir de ahí hace una descripción de los significados de estos cuatro materiales y habla un poco de Jung y se despacha a gusto hablando de los amigos con los que conecta o cómo y los clasifica y se clasifica según estas consideraciones. Por mi parte le dejo hablar largo y tendido tratando de averiguar por donde caminamos-. Opto por recapitular)

¨ O sea, según voy viendo en la película de hoy, hablamos de las contracturas y de ahí vamos a Amma. Tras el tema de la sugestión aterrizamos un poco en las amistades que ayudan a sentirse mejor y finalmente optamos por hacer una clasificación. ¿no? Penaba en sus enfados. En lo que le debe cargar verse abocado a unos cambios laborales importantes.

¨ Si esto está presente. La verdad es que todavía no hemos planteado la reunión, que creo que será el martes. Pero se juntan muchas cosas.

¨ Eso parece. Cambios en lo laboral, posible compra de vivienda, el tema familiar

¨ Sí. Creo que son cosas que tensan

¨ Y cabrean, porque es como cuando uno se siente cargado y necesita descargarse de lo que le pesa. Siento ponerle un ejemplo escatológico, pero de hecho muchas veces uno siente la necesidad urgente de ir al cuarto de baño, como con la necesidad de descargarse físicamente de algo que, posiblemente, tenga más componente nervioso que de otra materia.

¨ Por cierto… le importa que conecte el móvil a la red. Es que no sé si esta descargado y siento que si no lo hago no voy a poder seguir la sesión. Me voy a quedar atrapado con esta idea y necesito hacerlo. ¿Le importa?. ¿Tiene algún enchufe a mano?

¨ (me coge de sorpresa, pero contesto) Sí, bueno, tiene uno tras de sí. ¿Tiene el cargador? (me veo obligado a levantarme y a desenchufar la lámpara para que enchufe el cargador y el móvil. Además veo que quedan cinco minutos de sesión)

¨ Gracias. La verdad es que no creía que podría seguir con esta preocupación.

¨ (me río un poco. La situación me parece cómica)

¨ ¿De qué se ríe?

¨ Bueno, es que me parece sugerente todo lo que acaba de pasar.

¨ No le entiendo.

¨ Bueno. Empezamos con lo de las cargas y acabamos cargando… no sé me parece que hay algo interesantísimo ahí.

¨ (sorprendido) Ah, bueno, es posible. Qué opina?

¨ Bueno… no sé. Veo dos cosas interesantes… o mejor tres…. o alguna más. Por ejemplo. Pensaba en que aquí tenemos a JP que paree que tenemos varias alternativas ante las situaciones de enfado. Una primera podría ser el acudir a Amma, a alguien que le abrace y así poder tranquilizarle. Una segunda podría ser… sí efectivamente, podría ser la de empezar a organizar todo un sistema de teorías que satisfagan la situación. Una tercera… la acabamos de ver. Actuamos. Pasamos a una actuación como pude ser la de enchufar el móvil que me ha aparecido similar a la de ir al cuarto de baño. Y la cuarta….

¨ Bueno, pero esto es casualidad. Y solo hace referencia a la sesión de hoy.

¨ Bueno. Es posible. Sólo que recordaba que JP es una persona que habitualmente acude a que le lean la carta astral, va a algunos exorcismos, va a que le quiten la energía negativa…; por otro lado, parece evidente que JP es alguien que le gusta darle las vueltas a las cosas a través de argumentos y dialéctica.. Una tercera vía es la de las actuaciones. Parece que ir al cuarto de baño es una forma de actuar como la de planearse coger un año sabático, desaparecer de Barcelona durante dos o tres años,… Y finalmente, la de hablar con los amigos… bueno, aquí hablamos, ¿no?

¨ (Se queda pensativo) y añade: bueno, pero esto es pura casuística. ¿No? Y se ríe.

¨ Bueno. Tenemos bastante por hoy. Hasta el próximo día.

O fijaros este fragmento en el que se expresa una fantasía por la que sus dolencias se trasforman en elementos somáticos y éstos, una vez objetivados de esta forma, podrán salir y ser expulsados. Se trata de un paciente con el que unen casi veinte años de relación terapéutica. Es un psicótico con un cuadro delirante y presencia de alucinaciones bastante intenso si bien no le impiden una vida aproximadamente normal. Tiene pareja con la que conviven en ocasiones. Se quieren y esto le está dando una estabilidad que es de aplaudir.

Yo te quería explicar alguna cosa de las que hoy, esta noche me han ocurrido. En realidad tu sabes muy bien toda esta situación pero me da que, en el fondo, el caso de K.K. está muy presente.

Porque cuando esta mañana me levantaba he pensado, bueno, es un decir, en realidad lo he visto con toda claridad, que mi primo K.K. me cortaba los genitales con los que posteriormente trataba de chantajear a mi familia, en especial a mi prima RR. Oye esto de los genitales, no crees que debe haber algo más en todo ello, porque como sabes muy bien, en todo proceso de regresión y de reconstrucción de la personalidad, estos elementos deben estar muy presentes. Bueno, sigo porque es muy interesante todo ello.

Porque cuando yo me encuentro con él, lo que está claro es que me quiere meter en la Mafia policíaca. Y yo no sé cómo parar todo esto. Porque mi padre está metido en todo ello. En realidad, cuando en la primera reencarnación, cosa que tu sabes muy bien cómo suceden estas cosas, me informaron de la posibilidad de sustituir a todos los fachas que hay sobre el parque de Can Pi, me negué. Por esta razón yo creo que… bueno en realidad, todo esto se debe a una transformación milimétrica. De hecho, en cualquier discusión familiar aparecen con frecuencia alusiones a las diversas tensiones por las que todo ser humano pasa. Y en esto mis padres, y en especial mi madre, tienen mucha responsabilidad.

Iba yo, como te decía, y no sólo me cortaban los genitales sino que luego me cortaban las piernas, Y claro ¿cómo me iba a levantar en tales circunstancias?; por lo que, al hacer un movimiento brusco con la cabeza, conseguí compensar la transmutación fenomenológica con la que K.K. y sus compañeros pretendían limitarme. Sobre todo a raíz del nacimiento de mi hermano, con el que, como tú sabes muy bien, me unen fuertes lazos de amistad.

El tema de la castración tiene sus marranadas. Porque cuando yo salía con X.X., la realidad de la relación era maravillosa. Y entonces yo me imaginaba que me hacía una felación. Bueno esto es maravilloso porque en realidad, con ella se conseguía tener todo el afecto que uno busca en la relación; y luego yo realizaba otra y la verdad es que si no fuese porque en ocasiones, tengo la sensación de que todo ello obedece a un plan cuidadosamente preparado para conseguir la reimplantación de determinadas fuerzas de poder, me sentiría plenamente satisfecho. De hecho, cuando me encontré con esta chica, que cómo tú sabes muy bien, pertenece a la oligarquía de este país, pude ver con claridad toda la teoría de RR. Todo punto convertido en su opuesto tiene una relación inversa con la posibilidad de reinsertarse que es directamente proporcional a la fuerza con la que dicho punto ha sido convertido.

Bueno, y tú que piensas de todo esto. Porque si yo vengo aquí es para que me realices un análisis como sólo tú sabes hacer.

Mensajes diversos inscritos en conversaciones cualesquiera en las que se trata de ayudar, orientar a alguien en relación con sus dificultades. Ahora bien, no deberíamos caer en la simplificación de pensar que cuando hablamos del lenguaje manifiesto y del latente estamos refiriéndonos sólo al lenguaje verbal. Lo mismo sucede en el lenguaje no verbal que impregna todas nuestras relaciones. Y ello no sólo por incorporar los aspectos ya señalados por otros autores y que hemos mencionado en capítulos anteriores, sino porque forma parte de toda la relación que se establece y a la que debemos estar atentos.

Está claro que el lenguaje manifiesto y el latente tiene numerosas alternativas para manifestarse, y trata de decir cosas que posiblemente por otra vía no sería posible. Emerge desde las personas, en tanto que individuos y en las instituciones y organizaciones. Vemos sino el siguiente ejemplo.

En una reunión internacional organizada por un Organismo oficial, éste encarga a un equipo de profesionales la conducción de unas determinadas actividades. Pero en el encargo, el Organismo no dispone de apenas tiempo para reunirse con el equipo contratado para articular las diversas actividades. En una primera reunión, devalúa el diseño presentado por el equipo quien se debate entre el abandono o el adaptarse a las nuevas exigencias del Organismo oficial. El día señalado para mantener la anunciada reunión articuladora de las actividades, los miembros del Organismo oficial no disponen ni de un sólo espacio para dicha reunión, a pesar de la solicitud del equipo. En la inauguración del acto, la presentación oficial prevista del equipo se omite, debiendo, el equipo, reclamar dicha presentación que se realiza precipitadamente y de forma deficiente. Minutos antes de iniciar los trabajos, el equipo descubre que miembros del Organismo se introducen en las actividades en calidad de “observadores”. En las reuniones que tienen lugar al final de cada jornada, dichos observadores critican duramente las actividades y los planteamientos del equipo, que debe realizar un esfuerzo mayor de contención y articulación de necesidades. En un momento determinado, la Organización decide introducir cámaras de la televisión local que filman la actividad, sin el consentimiento ni conocimiento del equipo de profesionales quienes, al enterarse, reclaman el derecho a estar informados, ante el asombro de la Organización quien no comprende de qué tiene que informar…

Son los textos de la revisión total de los que fueron publicados en 2004. Muchos de ellos todavía no han pasado la revisión estilística, pero en cuanto sean revisados los modificaré.

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