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Miércoles, diciembre 12, 2018
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90) Hay un aspecto que encierra otra idea, ¿Siempre hay mensaje latente? 

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90) Entonces y por lo que me dices, hay un aspecto de lo que dicen o hacen que tiene que ver con la realidad, con lo que se dice pero también que hay un aspecto de ello que encierra otra idea, ¿siempre hay un mensaje latente?

Pues sí. No nos podemos comunicar creyendo que sólo emitimos un tipo de mensaje objetivo y supuestamente real; siempre, siempre hay una serie de elementos latentes que lo colorean, que le dan forma y dimensión. Es como ver con un solo ojo o con dos: el objeto se muestra plano o no. Es el equivalente a lo consciente e inconsciente. El inconsciente en el terreno grupal es todo aquello que no se dice. Todas nuestras comunicaciones contienen una trastienda de información que viene «tapada» por lo que oficialmente decimos. Recuerda el refrán «Cuando Pablo habla de…» que ya he comentado varias veces en esta entrevista. Ahí tu tarea, primero, y posteriormente la de los compañeros del grupo, es la de ir trasladando la información latente al terreno de la información real. Pero no sólo los mensajes sino las conductas, las actitudes, es decir, todo lo que conlleva comunicación. Este nivel real, el de la vida cotidiana y que viene coloreado por los significados ocultos, es el que nos facilitará entrar un poco más en el trabajo que tenemos que realizar: ayudar a ampliar el conocimiento de lo que hacemos. Y recuerda que todos estos significados no surgen en ti desde el vacío, desde la nada sino que emergen a partir de la experiencia relacional con tu grupo primario, la familia, y con otros grupos importantes y significativos (amigos, colegio, actividades varias…) y que se activan en la situación del grupo y hacen que los conectes con otros significados, otros aspectos de tu propia experiencia vital.

 

Es difícil de explicar cuál es la ubicación del conductor. Debe estar en el grupo sin estarlo al cien por cien. O más visualmente, estar con un pie dentro y otro fuera. Por esto tenemos dos oídos: con uno oyes lo que realmente se dice mientras que con el otro, escuchas lo que se quiere decir. Tienes que atender a lo que se dice, a las dinámicas que se dan, a las interacciones y a todo el conjunto de elementos que tienen que ver con el lenguaje no verbal. Y también debes estar como «distraídamente atenta» a lo que sucede en ti y a lo que percibes, sin prestar especial atención a nada. En otro lugar decía que era como oír sin escuchar. Grotjahn lo dice de otra forma: En (su) enfoque ocupa un lugar central lo que denomina “oír con un tercer oído” cosa que puede definirse como el papel de la intuición en el proceso de la comprensión psicológica. No hay nada místico en la intuición. Es la percepción preconsciente del inconsciente de alguna otra persona que se nos comunica mediante indicios subliminales. (…) se inicia a partir de atisbos, indicios y corazonadas. Conduce a la intromisión y a la visión interior del inconsciente. No hay ninguna técnica analítica específica (…) “lo que se oye con el tercer oído debe ser vuelto a oír y examinado en la sala de control de la razón” (Reick, 1948)[1] (1979:10) En este sentido, la intuición se corresponde a la capacidad de conectar con lo inconsciente, con todo lo que oculta lo que dice cada uno y el grupo. Y eso que dice tiene que ver por un lado con las fantasías que se te ocurran y por otro, con aquellas escenas infantiles que se asemejan a lo que cuentan. Eso te pide capacidad de trasladarte por el túnel del tiempo, ya que el tiempo en el inconsciente no existe. Todo sucede en el mismo plano y todo tiene el mismo valor. El inconsciente no ordena las cosas según su importancia, su valor. Sólo dispone de ellas, las intercambia, las rompe, las interconecta con el fin de poder seguir digiriendo la realidad en la que cada uno vive.

Eso significa que estamos utilizando elementos que van más allá de lo consciente, de lo racional. Utilizamos lo que se denomino « conexión entre inconscientes», mediante la que las personas captamos una serie de aspectos que guardan más relación con la complicidad, con la intuición, que con comunicaciones explícitas. Esto se constata especialmente cuando se trabaja en contextos del tipo «comunidad terapéutica» o «comunidad pedagógico-terapéutica»: los grupos de pacientes que se realizan al mismo tiempo en espacios diferentes van desarrollado temáticas similares que hacen pensar en conexiones que van más allá de lo consciente; y aquello comentado en el equipo acaba apareciendo en los diversos contextos grupales sin que ninguno de los implicados en la reunión lo haya mencionado en ningún momento. Pero también se constata cuando alguien es capaz de responder desde la intuición cuando tú le cuentas algo.

Recuerda que Foulkes mencionó cuatro niveles de trabajo. Uno de ellos es el nivel presente. Otro es el transferencial del que estamos hablando ahora. En este terreno, la comunicación verbal es tan importante como la no verbal. Aquí debes moverte con total libertad, favoreciendo la expresión, la comunicación entre los miembros del grupo. Y como eres uno de ellos, coparticipas de tal libertad aportando tu comprensión sobre lo que se dice en relación con la situación en la que estamos. Esto incluye también la comunicación no verbal, la espacial, los cambios de voz; e incluso elementos que provengan del exterior del grupo: todo es útil para poder ir comprendiendo lo que sucede en el espacio psíquico grupal e individual. Imagina que en el momento en el que alguien cuenta algo importante se oye un potente sonido procedente del exterior del grupo. Ahí puedes decir con naturalidad, ¡caramba, cómo ha retumbado la noticia!

Porque es ahí cuando aparece lo latente de nuestras comunicaciones. Ahí es cuando puedes promover que se inicie un estilo de comunicación por el que todo lo que es el lenguaje verbal y el no verbal —incluso aquellas coincidencias ajenas al grupo— van a tomar cuerpo en relación con lo que sucede en el aquí y ahora del grupo. Y en esta traducción facilita mucho la comprensión de las cosas los paseos por lo que podríamos denominar «escenas del pasado».

Lo que Foulkes denomina traducción es el equivalente al hacer consciente el inconsciente reprimido del psicoanálisis. La interpretación hace referencia a lo que sería la contribución de un aspecto del psicoanálisis sobre la traducción. Todo el grupo participa en este proceso que cubre el abanico que va desde los síntomas inarticulados a la expresión verbal, la comprensión e insight, desde lo que son procesos primarios a los secundarios, desde los elementos primitivos a las expresiones lógicas y racionales (1984:111). Y este trabajo viene complementado por la incorporación que también tú haces de la temporalidad del proceso a lo largo del tiempo: pasado, presente y, posiblemente futuro. Esta actividad y esta responsabilidad, persisten y perviven a lo largo de toda la vida del grupo. En un principio es una función de la que se responsabiliza el conductor del grupo y que, posteriormente, se va a ir trasladando al resto de los miembros del grupo. Es en este sentido que la función verbalizante va tomando cuerpo y va introduciéndose en la vida del grupo como parte o eje fundamental del trabajo a realizar. Este aspecto es del que te he estado hablando recientemente.

El elemento transferencial lo comenzamos a ver en todo este esfuerzo. Para mí, transferencia y contratransferencia son dos aspectos de la realidad relacional que van unidos y que no se pueden diferenciar tan fácilmente. De hecho Foulkes habla de situación t (en minúscula), para hablar de la característica transferencial de los grupos de psicoterapia. En relación con ello, hay un muy interesante trabajo de revisión del concepto contratransferencial realizado por Prodgers, A. (1991) que te recomiendo leer. En él se comparan las visiones psicoanalíticas con las de Foulkes. Pero más allá de lo que indica, creo que lo fundamental es que estamos hablando de toda una estructura relacional. Eso significa que se combinan los elementos de la realidad y los simbólicos. Y al tiempo se actualizan las interdependencias vinculantes que surgen en toda relación. En la situación grupal, dada la complejidad que deriva de la presencia de varias personas, lo que se acaba evidenciando es que la relación que cada uno establece con el grupo como conjunto acaba siendo una reproducción, mutatis mutandi, de la estructura relacional con la que se he ido haciendo a lo largo de toda su historia y cuyo origen se encuentra en la que se estableció en su grupo familiar y con las diversas constelaciones que se organizaron. Aquí se juntan pasado y presente.

Por esto el paseo por las escenas primarias, aquellas que nos imaginamos tanto del pasado como del presente, son acciones que nos permiten activar, recrear e incluso potenciar la transferencia y sacar provecho de ella. Pero, además, esto es algo en lo que todos, conductor incluido, nos vemos involucrados. Piensa que el conductor también tiene una estructura relacional no solo de origen familiar sino también profesional que trata de imponer inconscientemente. No solo sobre la individualidad de cada paciente sino a las diversas constelaciones que se organizan en el grupo y sobre el grupo como totalidad. Ahí se repite, involuntariamente, la matriz transferencial y contratransferencial en la que todos estamos atrapados.

En la Función Verbalizante, señalar los dos niveles, el manifiesto y el latente nos permite pensar más allá de lo concreto, bucear por el mundo del símbolo, de la fantasía, de lo que no es tangible y medible. Ello posibilitará interiorizar el discurso de los síntomas de tal manera que podrán ser traducidos  a un lenguaje que nos los hagan comprensibles y, posteriormente, manejables.

 

 

[1] Traducción del autor.

 

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