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Lunes, noviembre 20, 2017
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61) Lo que expones, ¿qué influencia tiene en el desarrollo de los grupos? 

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61) Bueno, creo que he entendido algo de lo que expones, pero no dejo de pensar que en el fondo se parece un poco a la teoría sistémica, ¿no? De hecho la conceptualización es de sistemas que se articulan unos con otros. ¿Qué influencia tiene en el desarrollo de los grupos?

En cierto punto algo lo recuerda y hay quienes han desarrollado puentes de conexión con el pensamiento grupal, tratando de armonizar un enfoque y otro. Posiblemente la labor más destacada en ello la han protagonizado Durkin, Agazarian y Peters. Sus trabajos, como verás, tratan de aunar tanto la teoría grupoanalítica y la sistémica.

La aportación de Y.M. Agazarian (1981) no creo que deba desconsiderarse ya que introduce una lectura a lo grupal que surge a caballo de su formación sistémica que aproxima a las propuestas de Foulkes. Plantea un acercamiento retomando la teoría desarrollada en un principio por Ludwig von Bertalanaffy a mediados de los años sesenta. Desde el planteamiento sistémico se postuló que una estructura fundamental, denominada sistema, consiste en una ordenación particular de elementos conectados entre sí. Los sistemas se organizan en niveles jerarquizados, que se caracterizan por su creciente complejidad y por ser dinámicos, no estáticos. Desde el más simple nivel de la célula hasta los niveles más complejos de la sociedad, todos los sistemas tienen iguales estructuras y funciones, con idénticos principios y procesos organizativos. Este cocepto, conocido como isomorfismo, es el núcleo de la teoría general de los sistemas (Agazarian, Janoff, 1996:38) A partir de esta teoría, Agazarian nos introduce en la obra de varios autores, entre los que destaca a Helen Durkin. A decir de Agazarian, Durkin fue la pionera de la teoría general de sistemas aplicada al campo de la terapia de grupo. Tendió un puente entre la orientación sistémica y la psicoanalítica con su explicación de la armonía conceptual existente entre ambas posturas teóricas (Agazarian, 1996:40). De hecho y desde cierta perspectiva, la segunda tópica de Freud podría ser vista como una descripción sistémica de la mente por lo que a priori podría ser posible tal articulación.

La obra de Helen E. Durkin no sólo se refiere a este esfuerzo integrador del que habla Agazarian ya que tiene un marcado interés por aunar criterios procedentes no sólo de la Dinámica y de la Psicoterapia de grupo, sino de enfoques variados de esta última. Prueba de ello es el texto de 1964 en el que se percibe un trabajo sistemático que, partiendo de Lewin, agrupa los diversos avances de otros profesionales de la comunicación (Ruesch, Bateson), de los procedentes de los laboratorios de psicología social (Triplett, Molde) así como los procedentes del pensamiento psicoanalítico, Freud a la cabeza, y que los aplican al trabajo grupal. El texto no tiene desperdicio, y si lo consigues en alguna librería de viejo podrás constatar la profundidad de su trabajo. Durkin trabajó primeramente con John Levy que utilizaba una aproximación denominada “Relationship therapy”, basada en la visión psicoanalítica de Otto Rank y que ponía énfasis en la continua relación entre el terapeuta y el paciente. (McKenzie, 1992:183). Quizás conviene recordar que siendo colaborador activo de Freud, Otto Rank (1884-1939) recibió de A. Adler una importante influencia y que al tiempo, la tuvo Rank, en Rollo May y en Carl Rogers. Sus aportaciones se perciben en la Psicología existencial, en la Humanista y en la Gestalt.

Durkin (1957) observa la gran distancia que existe entre la psicología social y de grupos, y la psicología clínica que le permite perfilar una primera idea señalando que los psicoterapeutas en su trabajo con grupos están interesados principalmente en el “therapós”, y sólo de forma secundaria en el conocimiento de grupos. Desde un punto de vista de la investigación, sin embargo, están interesados en si los principios básicos de la psicología de grupos son los mismos o no, o son diferentes de los de la psicología individual. Trabajan clínicamente utilizando el mismo instrumento de investigación que han encontrado útil y productivo en los tratamientos individuales psicoanalíticos. Analizan transferencia y resistencia. La única diferencia es que estudian diversas transferencias en un proceso de interacción. Los científicos sociales por su parte sólo están interesados en los grupos como tales[1] (McKenzie, 1992:185), es decir que cada ámbito está centrado en sus propios intereses. A partir de ahí, trata de establecer puentes que permitan entender uno y otro aspecto de la realidad grupal, llegando a la conclusión de que los dos tipos de grupo son comparables porque tienen una misma base dinámica en la psicología del yo en acción, y que los procesos en los grupos en general y los de psicoterapia tienden a trabajar en direcciones opuestas. Fíjate cómo vamos subrayando a lo largo de la entrevista la idea del Yo y la denominada psicología del Yo.

Al parecer es a partir de 1971 cuando Durkin se propone investigar a fondo la aplicación de la teoría sistémica al terreno grupal, aclarando tres elementos: en primer lugar, siguiendo el principio del isomorfismo, que dice que un cambio en un nivel del grupo se refleja en el resto de niveles, el comité[2] se despojó de la errónea suposición de que los sistemas de nivel grupal y de nivel individual requieren dos perspectivas teóricas distintas. La segunda fue que el cambio de estructura se produce por un cambio de la permeabilidad de las fronteras, no sólo a consecuencia de un estímulo externo. Un tercer punto tenía que ver con la autonomía de los sistemas y su capacidad para cambiarse a sí mismos. (Agazarian, 1996:40). De estos trabajos aparece un primer libro de orientación sistémica en 1981 en el que profundiza en cómo aplicar estos tres principios a la psicoterapia grupal.

El segundo autor de referencia es la propia Yvone Agazarian. En efecto, esta autora propone, siguiendo la teoría sistémica, la contemplación de una jerarquía que va desde el sistema social al individuo, pasando por el grupo como globalidad. Supone el equilibrio entre los diversos sistemas, para lo cual es esencial el establecimiento de fronteras permeables entre ellos que permitan mantener dicho equilibrio. Cuando un sistema dispone de fronteras excesivamente laxas o indefinidas o, por el contrario, excesivamente rígidas o cerradas, se produce una alteración en el equilibrio entre los subsistemas que se encuentran en un determinado lugar. En realidad, dicha teoría no propone una definición de conflicto como tal, sino que propone formas de crecimiento de los sistemas a través de la exploración de los límites que se dan entre ellos. En realidad al fijarse en las membranas definidoras de los diversos subsistemas existentes en un grupo, tratar de constatar su rigidez o excesiva laxitud, lo que está haciendo es poner en interrelación a las personas que los sostienen. Así un subsistema puede ser una determinada creencia o actitud. Las características que lo definen serían los determinantes del conflicto.

Dice Agazarian, la teoría del grupo invisible presenta conceptos grupales que son distintos y diferentes de la psicología individual. Es una teoría integrativa de sistemas que describe pormenorizadamente la estructura y la función del individuo y de la dinámica de grupos como dos sistemas diferentes pero relacionados. (…) es una teoría de sistemas en la que esta “invisible” dinámica que se manifiesta entre el grupo y la conducta individual se conceptualizan jerárquica e isomórficamente  como sistemas relacionados que se dirigen a un objetivo y se corrigen o modifican a sí mismos[3] (1989:357). Planteamiento que si bien no lo desea articular de forma jerarquizada, parece indicar una correspondencia entre sistemas que, por definición, disponen de una cierta estructura semi-cerrada y jerarquía. Por esto uno de sus principales aspectos reside en la definición y determinación de los límites tanto individuales como grupales: el principal trabajo que se requiere del grupo es el de estructurar sus límites. He observado ciertamente que la habilidad del grupo para trabajar está estrechamente relacionada con la estructura y los límites. En consecuencia, mi primer paso en convertir la teoría en práctica es dibujar claramente los límites espaciales y temporales[4] (1989:358). De hecho, al obligar, por ejemplo, a tomar partido frente a un hecho determinado, un hecho grupal, lo que se hace es forzar a definir, casi hasta el absurdo, la rigidez de las membranas separadoras, lo que lleva a una modificación casi inmediata de los niveles de permeabilidad o impermeabilidad de esas mismas membranas.

El trabajo de Agazarian es una destacada contribución a un aspecto de lo grupal: la creación de subgrupos, el cómo estos subgrupos se articulan, qué sistema queda excluido o excesivamente expuesto en la relación entre las personas (que también son sistemas), etc., es el que posibilita el cambio. Y es que desde esta perspectiva los subgrupos son el lugar desde los que  pivota el cambio. Es decir, no es el insight sino las variaciones en el intercambio comunicativo entre los sistemas jerarquizados (1996:36) en donde se produce tal cambio. Un punto clave es la definición de Rol, estructura mediadora entre el individuo y el grupo y función del sistema en desarrollo, independientemente de las personas (1996:42), siendo un potencial constante, accesible a cualquier miembro al que la dinámica del sistema le exija cumplirlo.(ibidem:42). En efecto, a partir de la teoría General de los Sistemas, aparece un nivel intermedio entre la visión del grupo como totalidad y la del sistema individual. El conjunto de relaciones secretas definidoras de la o las diversas estructuras jerárquicas es a lo que denominan “el grupo invisible”.

En 1981, Agazarian y Peters, publican un texto que será reeditado en el 1995 que resulta muy sugerente y en el que proclama que desde el punto de visto del psicoterapeuta, la psicoterapia debe ser un proceso racional; sólo el paciente puede y debe posibilitar vivirla como altamente emocional e intuitiva[5] (1995:1). En este esfuerzo por aunar las dinámicas procedentes del individuo y las del grupo, los autores han desarrollado toda una conceptualización basada en dos pilares: el sistema individual y el grupal. Y añaden, desde la perspectiva del grupo como globalidad, todos los fenómenos grupales pueden ser descritos sin referirse a las personas que los componen. Esta es la perspectiva desde la que se define el grupo invisible, el grupo que sólo existe bajo la perspectiva teórica. Sin embargo, como nosotros queremos demostrar, sólo si percibimos el grupo invisible será cuando el terapeuta grupal puede hacer uso terapéutico del grupo. Entendiendo ambas dinámicas, la del individuo y la del grupo es cuando se puede posibilitar una influencia terapéutica sobre el individuo, el grupo como totalidad o ambos simultáneamente[6] (1995:4). Como puedes apreciar la visión que plantean es la de disponer de dos puntos de referencia que, a mi modo de ver, son estáticos o tienen una cierta unicidad. Sin embargo, no renuncian a utilizar constructos psicoanalíticos para describir dinámicas individuales y el mismo fenómeno de la transferencia, al tiempo que emplean el lenguaje de la dinámica grupal para abordar los temas de rol.

Definen el grupo desde dos perspectivas: el grupo visible es aquel que podemos percibir y valorar desde una posición deductiva; incluye el marco de trabajo (tiempo y espacio), los elementos demográficos, el conjunto de aspectos que guardan relación con las normas, objetivos, etc., también los estilos de comunicación y la cohesión grupal. En definitiva, aquel conjunto de aspectos que pueden ser descritos de alguna forma.  Por otro lado y en contraposición al primero, el grupo invisible aludiría a aquellos aspectos de la vida grupal que vienen avalados por la teoría desde la que trabajamos y que organiza subsistemas cerrados de actitudes, posicionamientos, creencias, afectos… Para Agazarian, los puntos cruciales de la teoría son:

  1. Los sistemas humanos pueden ser definidos jerárquicamente.
  2. Las dinámicas de los sistemas en la misma jerarquía son isomórficos: similares en estructura y función.
  3. Los sistemas se dirigen hacia un objetivo, se autocorrigen y equilibran.
  4. El sistema de roles de conducta es el observable, expresión externa de la dinámica de sistemas internos.
  5. El sistema de conducta es la expresión externa de la dinámica de un sistema interno; por lo tanto este sistema de conducta implica el estatus de un sistema de equilibrio dinámico y unos objetivos de los sistemas primarios y secundarios (1989:363).

Como puedes ver, la complejidad que se anuncia tras estas ideas es grande, y posibilita una lectura que recoge tanto los elementos de la dinámica colectiva como los de la individual; pero creo que no acaba de incorporar algo que para mí parece fundamental: la función simbólica que es la que articula la estructura psíquica colectiva e individual.

Más tarde publica otro texto en 1997, reeditado en el 2004 que representa una evolución personal y que nace, no sólo de la experiencia anterior y que viene marcada fundamentalmente por las aportaciones de Lewin y de Bertalanaffy, sino por la aportada por Pat de Maré y la que deriva de Habib Davanloo. Este autor propone una intervención más directiva y dirigida a romper las resistencias que tiene el paciente ante su propio proceso psicoterapéutico. Tomando estas experiencias, Agazarian propone lo que denomina “System-Centered Therapy for Groups” que podríamos traducir por “terapia grupal centrada en el sistema” mediante la cual busca articular dos elementos (subgrupos) que son los de la aprehensión y la comprensión. Por comprensión alude al conocimiento cognitivo al que se llega a través del pensamiento y la imaginación; es el mundo que conocemos a través de las palabras. Y por Aprehensión, el conocimiento que proviene de la intuición; es afectivo, no cognitivo, y debe ser trasladado al lenguaje. De ahí que el procedimiento que propone sea que, mediante una intervención sistemática, dirigida por el conductor y a través de un plan predeterminado, se vaya consiguiendo una mayor permeabilidad entre esos dos subgrupos o sistemas. (2004:18). Son muy interesantes las propuestas de Agazarian y otros ya que nos aportan un instrumento más para poder ir comprendiendo la complejidad de la experiencia grupal. Con todo el acento puesto a los procesos conscientes posiblemente quitan hierro a la situación de los pacientes por obtener apoyos necesarios en determinados momentos, pero creo que no va dirigido a hacer más consciente lo inconsciente que es, a la postre, lo que nos genera tanto daño.

 

[1] Traducción del autor.

[2] El comité fue una creación que H. Durkin organizó con el patrocinio de la American Group Psychotherapy Association, para investigar la forma en que la teoría general de los sistemas puede clarificar la teoría y mejorar la práctica de la terapia de grupo (Agazarian, Janoff, 1996)

[3] Traducción del autor.

[4] Traducción del autor.

[5] Traducción del autor.

[6] Traducción del autor.

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