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Miércoles, agosto 23, 2017
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27. En casa me dicen que no me concentro, que me disperso con facilidad, ¿eso es señal de ansiedad? 

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Pues también. Algo debe distraer, es decir, sacarle a uno de donde está mentalmente como para que no podamos concentrarnos en aquello. Es como si la cantidad de pensamientos o de ideas que nos viniesen a la mente tuvieran la potestad de desconcentrarnos y apartarnos del centro de interés que nos habíamos puesto.

Un ejemplo: en la adolescencia es fácil tener esas dificultades. Hay tantos estímulos alrededor que cualquier cosa acaba siendo más importante o más atractiva que aquello a lo que debo atender. Pero que sea normal en un momento del desarrollo debido a que la ebullición hormonal está en su momento álgido y las ganas de desarrollar un proyecto propio y diferenciado, en ocasiones, a los de la familia, no significa que en otros momentos esa dificultad de concentración no requiera una atención.

Pensemos que cuando hay cosas que nos distraen no dejándonos concentrar en lo que tenemos que hacer es porque hay preocupaciones que presionan y, junto a ellas, los peligros reales o ficticios que les acompañan. Por seguir con el ejemplo fácil del adolescente (o joven) enamorado, la preocupación por si le gusto o no, por si me es fiel o no, por si le soy fiel o no, darse cuenta que hay muchas personas atractivas… todo esto cuestiona aspectos muy íntimos de la identidad y de la autoestima. Cualquier temblor en uno de estos aspectos no deja de ser una amenaza para el sujeto y, consecuentemente, motivos de ansiedad.

No dejo de pensar, por ejemplo, en un chaval joven que estaba “colado” por una muchacha si bien esa chica no lo estaba por él. Y como andamos en épocas de Facebook, sabía cómo entrar en su perfil, en sus intimidades y era horrible para él. Cada dos por tres venía agobiado porque “su” chica había colgado fotos con otro chico… ese agobio le llevaba a no poder dormir. Tanta era la presión que ponía el móvil a su alcance y no había noche que no mirase varias veces si había habido alguna foto nueva o no. Lo que le llevaba a no dormir, a no descansar y… ahí las notas hacían de testigo de su fracaso amoroso.

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