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Domingo, agosto 20, 2017
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25. Y, ¿cómo sabe uno que lo que tiene es ansiedad? 

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Si, entiendo la pregunta porque es extendible a muchas áreas. Porque pongamos el caso que a una persona no le dicen que el color azul se llama azul. Si nadie, nadie le indica que este color es azul, nunca podrá decir cómo se llama este color; e incluso le pondrá un nombre por su cuenta y riesgo. Y eso es ampliable a muchas cosas de la vida. Curiosamente y desde hace un tiempo breve se está poniendo de moda “enseñar los sentimientos”. Está bien, claro, pero… ¿no estaremos fallando los adultos cuando no somos capaces de explicar que uno está enfadado, o triste, contento, agobiado, enfurruñado, gozoso… Algo estamos haciendo mal los de nuestra generación que tengan que aparecer libros para explicar a lo niños (y a los adultos) esas cosas tan elementales.

La forma más habitual de reconocerla es cuando uno “está nervioso”, o le dicen “te veo nervioso”. Esta idea, la de estar nervioso es una forma popular, normal de hablar de ansiedad. Normalmente los demás lo perciben porque ven en quien está ansioso (está de los nervios) tiene conductas o comportamientos que no corresponden a su forma habitual de responder; o no es una forma común de responder ante las cosas.

Podríamos ir enumerando algunas vivencias o comportamientos que se observan normalmente en cualquier lugar o terraza. Hay quien fuma de forma compulsiva, o que camina tenso, como con prisas. O el que muestra una cara de tensión, o se le ve enfadado, o… ¿y qué decir de los comportamientos en la conducción? O cuando ves a alguien que se pone nervioso ante una cola en el supermercado. O quien va chocando con los transeúntes porque van más despacio que él.

Seguro que quien desea saber lo que es la ansiedad y cómo se manifiesta ha consultado muchas webs en la que se informa claramente sobre ello.  Pero voy a señalar algunas palabras que pueden orientar:

Por ejemplo, ir agobiado. Estar de esta forma, agobiado, sofocado, nos habla de una tensión que tenemos que no nos permite vivir con un cierto relajo. Por lo general aquella persona que anda agobiada, que está agobiada no encuentra tiempo para hacer nada, ni para disfrutar. Puede ser que coma con una mayor velocidad, que camine con prisas y hasta con una cierta rigidez corporal. O que no encuentre tiempo para hacer lo que tiene. O que no sea capaz de guardar un cierto orden.

Es cierto que en el momento social y económico que vivimos, las prisas parecen estar presentes en todo momento. Y esa presión del entorno acaba haciendo mella en uno; pero también es una respuesta individual ante esa presión. No es difícil ver a padres agobiados cuando están con sus hijos, como perdiendo el control o viéndose superados constantemente por las lógicas demandas de quien es todavía un cachorro.

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