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Domingo, agosto 20, 2017
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20) ¿Cuándo se inician los grupos con personas con problemas psicológico-psiquiátricos? 

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20) ¿Cuándo se inician los grupos con personas con problemas psicológico-psiquiátricos?

Aquí nos vamos a encontrar otra vez con el problema de si los grupos son de terapia o de psicoterapia. Voy a tratar de organizarte la información que tengo en dos apartados. Por un lado los que utilizan el grupo como coadyuvante y por lo tanto serían grupos terapéuticos, y por otro, los que lo utilizan como coagente, e incluso como[1] agente. En el primer grupo se incluyen nombres como los de Lazell, Marsh, Snowden, mientras que en el segundo podríamos mencionar a Joshua Bierer,  L. Wender, Paul Shilder, S.R. Slavson, F. Redl, J.W.Klapman, A. Wolf y E.K. Schwartz entre otros muchos.

De entrada, Lola, podemos decir que el trabajo de Pratt fue fundamental e inspiró a numerosos profesionales para ir organizando lo que hoy podríamos muy bien denominar grupos psicopedagógicos. Son sesiones en las que priman los aspectos pedagógicos, la información sobre la enfermedad, el apoyo que se presta a los pacientes y una cierta intencionalidad en la modificación de aspectos psicológicos. Entre los que aparecen como pioneros encontramos nombres como los de Lazell (1921), Marsh, Snowden, Low, y Klapman.  El primero de ellos fue un psiquiatra y alumno primero de Freud y posteriormente de Jung, que empezó con enseñar a sus pacientes sobre el cómo funcionaba la mente según el punto de vista psicoanalítico[1]. (Behr, H., y Hearst, L., 2005:14; Portuondo, J. L., 1972). Al leer sobre su trabajo podemos ver que se dirigía a pacientes graves con síntomas psicóticos, o con cuadros catatónicos y alucinatorios, con los que trabajaba una serie de temas que consideraba información general: la lista de temas que constituían la base de sus lecciones podría considerarse un cómodo y moderno curso introductorio al psicoanálisis para el público en general[2] (Behr, H., y Hearst, L., 2005:14). En opinión de estos últimos autores, y puede ser considerado como el terapeuta de grupo que aportaba de forma armónica tanto la dimensión educativa como la analítica al grupo de terapia[3] (Behr, H., y Hearst, L., 2005:15), lo que nos permite pensar en una modificación importante de la técnica de Pratt.

Otras utilizaciones de las técnicas de Pratt para pacientes mentales las tenemos en Marsh con pacientes neuróticos, ya a primeros de 1909 y de nuevo entre 1912 y 1914, llevó a cabo varios proyectos de desarrollo de grupos de psicoterapia para pacientes psiconeuróticos[4] (Klapman, 1959:5), y al parecer en 1931, con pacientes psicóticos (Kadis, A, 1969: 21). De Marsh puedo decirte, Lola, que más allá de ser primo del famoso “Búfalo Bill” (¿te suena?), aplicó  una mezcla de revitalización religiosa y técnicas educativas en su método (…) e incluso instituyó un programa de clases de arte y de danza. Posteriormente amplió sus lecciones a pacientes externos (…) la esencia de su tratamiento consistía en una vívida reconversión desde la posición introspectiva de la fantasía, rencor, vergüenza, inferioridad… a la posición extrovertida (sic), de la planificación constructiva, alegría, reafirmación de la seguridad, (…) y proclamó con  gran gozo “lo que ha sido destruido por el grupo, el grupo lo debe sanar[5](Mars, 1933) (Behr, H., y Hearst, L., 2005:15). Como se puede apreciar hay una presencia importante de una filosofía altruista, seguramente muy impregnada de aspectos religiosos y al tiempo con interés en la introducción de modificaciones en la psicología de estas personas.

Otro de los nombres que te mencioné, Lola, es el de Snowden E. L., (1940), quien utilizó el método consistente en ocho conferencias semanales: durante 20 minutos discutía varias causas de las diferentes enfermedades mentales. A continuación, los pacientes se reunían y discutían las conferencias en relación con sus propios problemas. Durante el período de discusión, el terapeuta tomaba aparte durante unos minutos a cada paciente para indicarle cómo la conferencia se relacionaba con su problema particular (Kadis, A. 1969: 21). También encontramos a Low, (1941), y Klapman, (1946), quienes complementan los aspectos del formato de lectura de textos con el uso del grupo como tal (James Anthony, E.1971:17). A decir de Foulkes,  Klapman ve en la terapia de grupo predominantemente un método de “reeducación de afectiva” (…) “la transferencia [es el] trabajo de base fundamental e indispensable a partir del cual se obtienen resultados clínicos y se originan otros dinamismos terapéuticos. De entre estos menciona “la catarsis, la objetivación, el aplacamiento de superyoes rígidos y las reorientaciones intelectuales (Foulkes 2005:236-7). El enfoque y utilización del grupo sigue siendo la de un coadyuvante terapéutico.

Al seguir indagando sobre los pioneros, vemos que Moreno en su relación hace referencia a los desarrollos que se dan en Rusia tomando una alusión de C. Marx en su “El capital” (ibídem, 35)[6]; en Alemania (Simon) o en Austria (Metzl), si bien no les acaba de considerar pioneros como se sentía él.

Similares iniciativas aparecen en otros lugares de Europa, entre las que tenemos algunas iniciativas sugerentes. Las puedes encontrar, Lola, en un texto de Harrison T. (2000) quien nos habla de dos hechos que prefiguraron los famosos “Northfield Experiements” y de los que ya hablaremos cuando sea el momento. El primero fue el experiment de Peckham, un intento de desarrollar en Londres un centro de salud “auténtico” para que la gente fuese a mantener su bienestar más que a ir a tratar su enfermedad[7]. Y el segundo lo constituyeron una serie de comunidades que acogían a niños y adolescentes. El tratamiento de August Aichhorn denominado “muchachos rebeldes” en Austria, fue modelo para muchos proyectos. El más reciente fue creado por David Wills y orientado para jóvenes delincuentes una comunidad que era llevada por ellos mismos bajo la dirección y patrocinio de su creador[8]. (2000:27). Son propuestas en las que el grupo queda como coadyuvante del tratamiento que se propone.

Seguimos en Europa. En el terreno más psiquiátrico y con una utilización del grupo como coagente nos encontramos a J. Bierer, por ejemplo, uno de los experimentadores más activos en el Runwell Hospital for Nervous and Mental Deseases (Kadis et al, 1969 :23). En efecto, sólo se sabe de una persona que en Inglaterra y antes de la segunda Guerra mundial, organizase un grupo de psicoterapia para personas con problemas psiquiátricos. Su nombre es Joshua Bierer (…) en 1938. Inició conduciendo grupos en las salas de internamiento psiquiátrico, y posteriormente extendiendo esta intervención a otras unidades de asistencia ambulatoria (Bierer, 1948: 295-6). Organizó tanto grupos grandes de aproximadamente cincuenta personas que denominó “comunidades” y grupos más pequeños de aproximadamente diez personas a los que denominó “círculos”[9] (Harrison, T., 2000:54). Al parecer, trabajó en el tratamiento situacional, cuya meta no era la adquisición de conocimientos acerca del subconsciente, sino al contrario, una experiencia vital que resultaría en un cambio de actitud. Bierer consideraba que el club social era el primer paso para transformar al individuo de un “objeto” en un “sujeto” (…) y vio varias ventajas en tal situación: salvaba el abismo que, en el psicoanálisis individual existe entre el insight y la curación (esto es similar a la filosofía de Burrow); los pacientes en el hospital se hacían más independientes, activos y decididos, lo que aceleraba la curación; le facilitaba al paciente la resolución de problemas sociales que le ocasionaban conflictos en el mundo exterior (Kadis et al.,1969:24). Creo que estas palabras sitúan bien los intentos de la utilización terapéutica del grupo. Foulkes añade a estos esfuerzos el trabajo realizado en el servicio de Urgencias Médicas Mill Hill por Maxwell Jones y otros (2005:232), en los que el grupo va teniendo un papel importante en el proceso terapéutico.

Tom F. Main fue el pionero de las comunidades terapéuticoas. Y aunque la idea como tal provino de D. Clark quien escribió un libro titulado “terapia administrativa” e inventó la frase “aproximación a la comunidad terapéutica” (1977[i]), Main fue quien le fue dando forma (estamos hablando del período entre 1940-45).

En mente (y en mi biblioteca) tengo algunos libros raros. Raros en el sentido de que no son específicamente de grupos ni de psicoterapia; aunque algo de ello rezuman. Uno de ellos es la experiencia de A.S. Neill (1972[ii]). No voy a describirla, pero fue (y creo que sigue siendo) una interesante experiencia para niños con problemas, en la que convivían niños de todas las edades, y era (es) una experiencia grupal, terapéutica, con ciertos tonos de comunidad psicoterapéutica. El segundo…

En este sentido, Portuondo, de la misma forma que lo hacen Rutan, J. S; Stone, W. N. (2001), nos menciona a A. Adler quien en 1920  introdujo el método de los grupos en su clínica de conducta de Viena (1972: 11). En efecto, parece que este antiguo seguidor de Freud y uno de sus primeros disidentes, no sólo utilizaba el grupo como método de intervención terapéutica sino que en sus clínicas de orientación a la infancia, se considera por sus discípulos como el primer psiquiatra que usó el grupo como método sistemático y formal[10] (Klapman, 1959:5). En opinion de MacKenzie (1992), Adler organizó y estableció a partir de 1920 un sistema extensivo de orientación a la infancia para atender a los problemas derivados de la disrupción social como consecuencia de la primera guerra mundial. Adler mantuvo que la influencia de la presión social y política había sido subestimada por la posición psicoanalítica (…). Se observó que la atmósfera de igualdad del grupo de terapia era el entorno natural para la psicoterapia. En el grupo se podían atender aspectos tales como los sentimientos de inferioridad derivados del estatus social, la discriminación  y el aislamiento[11]. (1992: 95). Aunque según Foulkes que parecía no tenerle mucho aprecio, señala que ponía el acento en la comunidad y veía las relaciones del individuo con la sociedad desde esta perspectiva. Pudo haber mantenido grupos ocasionales de discusión o incluso encuentros terapéuticos con grupos de madres en las clínicas de orientación infantil, como se ha dicho en varias ocasiones. Pero proclamarse de forma póstuma como psicoterapeuta grupal no está justificado[12]. (Foulkes, 1984: 15). Fue uno de los discípulos de Freud, pero no siguió su senda (fue uno de los primeros discípulos que se apartó de sus teorías por estar excesivamente centradas en los aspectos libidinales), y realizó sus desarrollos grupales no tanto en el terreno terapéutico cuanto en el educacional y el del trabajo social. (Behr, H., y Hearst, L, 2005).

Como puedes ver, Lola, hay movimientos tanto en Europa como en América que exploran la utilización del grupo con miras terapéuticas y psicoterapéuticas. En este sentido no quiero dejar de mencionar a un psiquiatra que rompe el planteamiento que está siendo habitual: el de aplicar las técnicas individuales a un grupo de pacientes. Estoy pensando en Trigant Burrow quien en 1925 él mismo y sus colaboradores iniciaron su método de psicoanálisis grupal[13] (Klapman, 1959:6). Dicho autor, del que apenas se habla y que creo que tiene una gran importancia, aplica al grupo muchas de las ideas de Freud, organizando grupos de neuróticos. Pero no pretende trasladar las teorías psicoanalíticas sino que desea desarrollar un método de análisis del grupo, de sus componentes, que esté más centrado en el propio grupo y no en el individuo. En este sentido, y a modo de avance porque posteriormente tendremos ocasión de hablar más de él se hizo eco de Trotter y otros reiterando la interdependencia de las personas en los grupos. Consideró que no podía realizarse un análisis individual sin un estudio real del grupo en el que forma parte. Es más, creyó que los desórdenes mentales eran problemas de relaciones sociales y en consecuencia este estudio e investigación sólo podía llevarse a cabo en el marco de un grupo (Burrow, 1928)[14](Harrison, 2000: 59). Como puedes ver propone en 1928 una auténtica revolución al considerar que es el grupo social el que fundamenta las particularidades psicológicas de las personas. Es a T. Burrow a quien le debemos el término de Grupoanálisis, entendido como la vertiente grupal de lo que podría ser el psicoanálisis aplicado al grupo y a sus componentes, pero sin hacer una traslación desde esa teoría a lo grupal sino deseando abrir el pensamiento a otros aspectos no contemplados por el Psicoanálisis. De hecho, Burrow se fijó en el aspecto social de nuestro padecer y argumentó la importancia de considerar al grupo social como el responsable de los trastornos que se personifican en los individuos, con su tesis de que el ser humano es una parte del grupo y que el individuo nunca puede llegar a ser bien comprendido sin un auténtico estudio del grupo del cual él es una parte esencial (Schindler, 1980: XX). Posteriormente, Burrow modificó el nombre de Grupoanálisis por el de Filoanálisis. Pero de esto quizás tengamos ocasión de hablarlo más adelante.

Otros autores también aportaron esfuerzos para la utilización del grupo como instrumento psicoterapéutico. Estoy pensando en Schwartz, Wolf, Schilder y básicamente Slavson, quienes, siguiendo las directrices del psicoanálisis, se decidieron a reunir a varios pacientes y realizar lo que ellos denominaban “Psicoanálisis en grupo”. Aquí, la preposición en resulta crucial. Se abren, como puedes ver, varias líneas de trabajo: la que aboga por una aplicación de las teorías psicoanalíticas a las personas que han sido agrupadas para recibir tratamiento y la que considera el grupo como un instrumento que puede ser utilizado para que las personas que lo constituyen comprendan su problemática personal desde el hecho de ser componentes de un grupo; grupo que sería como una representación de la sociedad.

El fruto de este esfuerzo viene bien resumido por Moreno quien señala que el acontecimiento organizador más importante para la evolución de la psicoterapia de grupo fue el congreso de terapeutas de grupo celebrado en el Hotel Bellevue – Stratford de Filadelfia el 31 de mayo de 1932” (Moreno, 1987: 32) y cita una serie de asistentes a dicho congreso: “W. Allanson White, Fraz Alexander, Sandor Loran, Frederic Werham, Paul Schröder, V.C. Branham y Helen Jennings” (Moreno, 1987:32). Y nos recuerda que “(…) al movimiento de la psicoterapia de grupo se van añadiendo otros:  Jennings, Wender, Shilder y Solby; (…) en Gran Bretaña a partir de 1941, Bion, Bierer, Foulkes, y Shutherland; en Francia a partir de 1947, Monod, Lebovici y Diatkine ( …) y se ha extendido por Europa Central desde 1950  F. Baumeyer, (Berlín) A. Friedmann (Biel-Bienne), A. Guggenbühl (Zuric), E, Höhn (Tubinga), Kühnel (Tiefenbrunn) D. Langen (Tubinga), R. Schindler (Viena) W., Schwidder (Tiefenbrunn) y H. Teirich (Friburgo) (Moreno, 1987: 34). Finalmente, y de forma un tanto eufórica quizás, enfatiza la supuesta unidad de los asistentes al segundo congreso internacional de psicoterapia de grupo “Recordemos las escuelas individuales de psicoterapia (…) Cada una de estas direcciones solía tener sus propios congresos internacionales, incapaces o resistentes a mantener sesiones conjuntas. Los terapeutas de grupo mostraron en este punto tener una mayor capacidad de adaptación (Moreno, 1987: 33). Este aspecto lo retomará de alguna manera Foulkes con la idea del Plexus Profesional.

Es decir, como podemos ir viendo, desde principios del siglo pasado, la idea de utilizar el grupo como recurso terapéutico comienza a echar raíces. Un siglo después, los profesionales de la salud tenemos un cierto deseo de seguir manteniendo el trabajo grupal, pero al tiempo se nos generan numerosas dudas respecto el mismo. Dudas que tienen, como poco, dos direcciones: el grupo como recurso técnico, y el grupo como conceptualización del ser humano y de lo que denominamos enfermedad mental.

Creo, Lola, que antes de continuar debemos hacer un pequeño alto. Hasta ahora hemos hablado de grupos de terapia y grupos de psicoterapia. Los primeros eran más generales y los segundos más específicos. Y no quisiera dejar de lado estos dos puntos de referencia ya que en los centros de Salud Mental, no todos los grupos que pueden realizarse deben ser de psicoterapia. Y para tratar de reunirlos, te propongo una lectura doble.

 

 

[1] Traducción del autor.

[2] Traducción del autor.

[3] Traducción del autor.

[4] Traducción del autor.

[5] Traducción del autor.

[6] Curiosamente fue en Rusia el lugar en el que surgen los primeros hospitales de día: es en 1932, en Moscú, cuando habría funcionado el primer hospital de día  durante la década precedente a la segunda Guerra Mundial. La utilización de la formula de Hospital de día parecería haberse quedado limitada a la Unión soviética con el trabajo de Dzhagarov (Bleandonu, G.; Despinoy, M, 1974:14). Esta última afirmación no es cierta, evidentemente.

[7] Traducción del autor.

[8] Traducción del autor.

[9] Traducción del autor.

[10] Traducción del autor.

[11] Traducción del autor.

[12] Traducción del autor.

[13] Traducción del autor.

[14] Traducción del autor.

 

[i] Main, T.F. (1977). The concept of the Therapeutic Community: variations and vicisitudes. Group Analisis. (Supplement) 10(2):2-16

[ii] Neill, A.S. (1972). Libres enfants de Summerhill. París: Maspero

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