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jueves, abril 9, 2020
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19. Bueno, pero… si uno no quiere tener una relación estable eso no tiene por que ser un problema, ¿no? 

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Ya, cierto. Hay quien elige libremente no tener pareja estable, que prefiere ir picoteando ora con una persona ora con otra… pero ¿una relación así le llena a alguien? Y si no llena es que algo pasa.  Porque en ocasiones el miedo a las consecuencias y a las renuncias que tenemos que hacer para mantener la estabilidad de una relación está en la base de este problema. Entre otras cosas, hacerse adulto supone hacerse cargo de los demás, renunciar a los deseos propios para posibilitar el de los demás; en definitiva, hacerse cargo de otro ser humano. Eso, que no es fácil y supone una importante renuncia, es un elemento de madurez.

Además en ese picoteo de flor en flor… ¿no daña a los demás? Las otras personas son tan respetables como nosotros mismos, y cuando se inicia una relación (por tonta y pasajera que parezca), se mueven muchos afectos, se exponen muchas intimidades… y cuando uno “es usado” por el otro… hay daño. Siempre hay daño. Y quien daña es responsable del daño que genera; por muy “libre” que haya sido la relación.  Y es que en muchas ocasiones, aquellas personas que con tanta facilidad buscan relacionarse con otras (a nivel íntimo, me refiero) igual están muy necesitadas de afecto, de contacto con el otro. Y esa necesidad a veces queda camuflada en un elemento ideológico; pero sigue estando la necesidad.

Me viene a la mente una chica joven, guapa pero muy inteligente con la que tuve la suerte de recorrer un camino corto, corto; aunque en aquel trecho de ayuda psicoterapéutica se trabajaron muchas cosas. Pero venía muy dañada. Todo su cuerpo, para más inri, era un papiro relleno de tatuajes, anillos, … ¡qué decir! Y tras cada relación que tenía lo que se veía era un enorme agujero, un enorme vacío que ella, sin darse cuenta, trataba de llenar. Y era muy inteligente e intuitiva; pero al tiempo, la propia necesidad de rellenar urgentemente algo sin saber con qué lo rellenaba la fue dañando, dañando… al final del trecho se fue, se fue de España buscando desesperadamente eso que no encontraba. Pero en el corto trecho que anduvimos juntos, peleando, trabajando, emocionándose ella…, recuperó a unos padres que desde su enfado no podía ni acercarse a ellos. Guardo un muy grato recuerdo de ella.

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