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Domingo, agosto 20, 2017
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17) ¿Podrías aclararme las diferencias entre “grupo terapéutico” y “grupo psicoterapéutico”? 

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17) De acuerdo, pero por lo que dices habría diferencias entre un tipo de grupo y otro, entre el terapéutico y el psicoterapéutico, si bien insinúas que uno puede llevar al otro, ¿podrías aclararme este aspecto?

En realidad va a ir dependiendo del acento que pongamos en la utilización del grupo. Es cierto que, en último término, cualquier grupo podría acabar considerándose psicoterapéutico en tanto que todo lo que afecta a las personas incluye también elementos psicológicos; pero en el de terapia, el grupo es considerado básicamente como coadyuvante, colaborador del tratamiento. En el segundo tipo de grupo, el afán, el interés del conductor y la razón por la que asisten sus miembros se centra en utilizarlo como coagente del tratamiento; o incluso como agente del mismo. El objetivo es el análisis de los elementos psíquicos que enmarcan nuestra manera de ser y de relacionarnos. Estamos en el camino de la delimitación precisa del referente.

Lola, es importante la diferenciación ya que en ocasiones la facilidad para intercambiar el nombre induce a confusión. De hecho si pedimos a varias personas que dibujen qué entienden ellas por, por ejemplo, una silla, o una casa, veremos que a pesar de las similitudes hay diferencias entre unos dibujos y otros. Y es que hay diversos tipos de silla y, además, para cada una de esas personas, la idea de silla no es necesariamente la misma; por más que todas sirvan para sentarse y tengan, por lo general, cuatro patas y respaldo. Pues bien, lo mismo sucede con los términos que utilizamos: existen diversas concepciones y, cuando no acabamos de delimitar lo que cada uno de nosotros entiende por un concepto, pensamos que decimos lo mismo cuando en realidad aludimos a experiencias diversas. Eso sucede con la idea de psicoterapia de grupo.

Por ejemplo, I. Yalom nos ha definido la psicoterapia de grupo de una manera precisa pero aún así, en ella combina, en mi opinión, la noción de terapia con la de psicoterapia. Es decir, utiliza ambos términos como sinónimos. Podemos entender que de forma coloquial se intercambien las palabras terapia y psicoterapia; pero, como te decía, creo que ello genera confusión.  En esto nos puede venir muy bien las palabras de Moreno la diferencia entre terapia de grupo y psicoterapia de grupo es importante. El término terapia de grupo se emplea cuando los efectos terapéuticos son secundarios – un subproducto de las actividades del grupo primarias-  sin el consentimiento explícito de los participantes para ser tratados y sin un plan científico. (…) el término psicoterapia de grupo se empleará sólo cuando el objetivo único e inmediato es la salud psicoterapéutica del grupo y de sus miembros y cuando se obtiene este objetivo mediante medios científicos, incluidos el análisis, el diagnóstico y el pronóstico (1966:80). Aquí, para Moreno el término vendría del objetivo explícito: lo que denomina salud psicológica que parece guardar mucha relación con el grado de libertad que se tiene en poder expresar los sentimientos, y las escenificaciones de las situaciones planteadas así como la libertad de acción dentro del espacio grupal serían lo que facilitaría –par él –la labor terapéutica; aunque lo cierto es que huye de la idea de análisis psicológico (al menos tal y como lo entendemos aquí), lo que parecería una contradicción ya que para él el conflicto está en la dificultad de expresar lo que se siente o se piensa, pero al tiempo aboga por métodos científicos de análisis, diagnostico y pronóstico; ahora bien, éstos se centran más en lo que pudiéramos llamar “liberación del individuo” al que ubica en un grupo en el que el grupo funciona en dos formas, como familia en miniatura (…) en cuyo formato encuentra amplia aplicación porque en él la niñez y sus principales papeles, padre, madre y hermanos, pueden repetirse bajo nuevas condiciones (…), y en una sociedad en miniatura [en el que] todos los miembros son aceptados y todos tienen la posibilidad de expresarse abiertamente (:84). No aparecería el análisis de lo que le sucede ya que este análisis parece estar más en la zona del psicoanálisis –de la que rehúye –que en otras aproximaciones teóricas. Como puedes ver, Lola, Moreno se aleja de los planteamientos psicoanalíticos toda vez que parece que estaba permanentemente en contra de Freud (González, M. P. 1997). ¿Hasta qué punto los factores personales de cada líder juegan a favor de la convergencia o en contra de ella? Esta es una cuestión compleja y difícil de resolver.

Por no tomar alguno de los ejemplos mencionados anteriormente, piensa en un grupo de “lectura de prensa” que podemos desarrollar en una unidad de Hospital de Día o Centro de Día. Se supone que ahí los pacientes seleccionan noticias para leerlas y comentarlas. Eso ya tiene, evidentemente, consecuencias psicológicas para ellos: el mero hecho de elegir una noticia y leerla es para estas personas una actividad importante –no solo por el hablar y leer ante los demás la noticia sino porque, en último término, eso que han escogido guarda relación directa con ellos mismos, con sus preocupaciones -. Pero podemos hacer algo más. Imagina que el conductor del grupo les va pidiendo que a raíz de la noticia expliquen lo que han entendido, lo que les sugiere… Hasta aquí podemos decir que el grupo es terapéutico. Pero podemos ir más allá. Supón, Lola,  que vamos viendo qué aspectos de la capacidad lectora o de la escucha y atención van emergiendo y que organizásemos una serie de actividades para mejorar la lectura o la comprensión. Aún en este caso el grupo seguiría siendo terapéutico.

Para que fuese psicoterapéutico, deberíamos haberlo considerado previamente para utilizar los elementos de la lectura de noticias como paso previo a favorecer la revelación de otros aspectos personales, tomarlos como la parte que realmente deseamos trabajar, y trabajarlos. Por ejemplo, imaginemos que en ese grupo de lectura el conductor anima a que los pacientes piensen en qué elementos tienen relación con su vida familiar o personal, qué sentimientos se le activan o cuáles se les podría haber activado a alguno de sus seres queridos, o qué dirían si ellos hubiesen vivido una situación parecida; esto es, ir tras las razones o aspectos que pueden estar bajo lo que se está expresando, indagar las relaciones que existen entre lo que se está hablando y lo que estamos haciendo en este espacio, y determinar el nivel de comprensión adquirida para poder vincular unas cosas y otras. Junto a ello, pondríamos el acento en los aspectos repetitivos de sus relaciones en el aquí y ahora grupal y de las interpretaciones que se realizan de las mismas, estando atentos, pues, a los elementos transferidos. Y la lectura de textos, como elemento técnico incluido en el grupo, quedaría como mera excusa de agrupación, un elemento totalmente secundario. Hasta aquí el grupo lo podemos considerar psicoterapéutico.

Si a partir de ese momento incluimos los elementos sociales, las interacciones que se dan entre los miembros del grupo y las personas ajenas a él, los elementos que enmarcan el contexto y cómo éstos intervienen en las conductas, pensamientos y afectos de los que están ahí formando el grupo, si introducimos en el proceso de trabajo tanto los fenómenos fisiológicos como los conductuales, económicos, culturales…, si transmitimos una visión holística del ser humano, entonces estaríamos entrando en zona Grupoanalítica.

Hay otro aspecto que no quisiera dejar de lado. En muchos planteamientos se habla de “aplicar técnicas psicoterapéuticas a un grupo de pacientes”, es decir, de que “alguien” aplica algo a “un grupo de pacientes”. Aquí se abre una diferencia importante que afectará a la visión que tengamos de la psicoterapia de grupo. ¿Quién es el agente de cambio? Para unos es el profesional que “aplica” sus conocimientos para que las personas que ahí están obtengan beneficios psicoterapéuticos. Es el caso, por ejemplo, de ciertas conceptualizaciones del psicoanálisis. Pero ¿podríamos considerar que es el propio grupo, es decir, el conjunto de relaciones que se dan entre las personas, el agente de cambio? Creo que esta posición posiblemente más radical es la que defendería una visión grupoanalítica o, como prefería denominarla Foulkes, Psicoterapia de Grupo Grupoanalítica. El grupo aquí se convertiría en una lupa que aumenta la visión de lo que sucede en él, en las personas que lo integran, en sus diversas constelaciones y qué relación tiene todo eso con el contexto en el que se realiza el grupo y viven estas personas; y se evidenciaría el traspaso de lo micro (los elementos que pertenecen al sujeto individual)  a lo macro (aquellos que se relacionan con el grupo, lo social y lo universal), generando la posibilidad de una comprensión más completa del ser humano, tanto de los aspectos fisiológicos de los que integran el grupo, como de los más “psíquicos” e incluso, culturales.

 

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