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Miércoles, agosto 23, 2017
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14) Habiendo resuelto antes la pregunta 10 ¿Qué es Psicoterapéutico? 

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seminario

14) O sea que el llamado conflicto interno no lo es tan interno o tan exclusivamente interno, y que lo que tratamos de abordar es ese “conflicto” en la medida que se sitúa en las interdependencias que se dan entre las personas; y que parece que uno de los lugares idóneos para ello es el grupo de psicoterapia y no el de terapia. Pero retrocedamos un poco. Habiendo hecho antes en la pregunta 10, la diferenciación de terrenos entre lo terapéutico y lo psicoterapéutico, ¿qué es Psicoterapéutico?

¿Qué es psicoterapéutico? Esta palabra hace referencia a aquello que resulta o deriva de la psicoterapia. Y por ésta entiendo el acompañamiento o cuidado de la totalidad de los aspectos psicológicos de alguien que padece desde el punto de vista psíquico, es decir, de establecer una relación con él con la clara intención de poder conocer sus características y estructura psíquica y en, llegado el caso, promover su modificación en  busca de su desarrollo integral y la consiguiente resolución del conflicto en la medida en que ello sea posible. Hay, de base, la idea de un conflicto entre los elementos constitutivos de la psique humana. Ese componente psicológico, esos aspectos psicológicos que constituyen el ser humano y cuya atención y cuidado es tarea psicoterapéutica, supone una cualidad que lo diferencia de lo que sería meramente un acompañamiento o cuidado; conlleva, necesariamente, el establecimiento de una relación personal, interpersonal, con quien o quienes reciben o se dan ese cuidado o acompañamiento, con miras  a conocer y comprender los procesos psíquicos implicados en ella y favorecer su modificación. La consecuencia de ello será que disminuyan o incluso desaparezcan los rasgos del sufrimiento psíquico y una mayor integración interna y externaA ello hay que añadir la capacidad reparadora del grupo –representante materno y paterno –que no reactiva los componentes de identificación introyectiva que se activaron en su momento, incrementando, por consiguiente, la capacidad contenedora y de introspección del grupo y del propio individio a partir de haber comprendido su posición en las relaciones con los demás.

Mira, Lola, aquí nos encontramos con un problema terminológico y evolutivo. La mayoría de los profesionales utilizamos de forma indistinta ambos términos, terapéutico y psicoterapéutico, como si fuesen sinónimos. Pero para mí no lo son. Y creo que ese uso indiscriminado entre uno y otro, basado supongo en el hecho que uno incluye al otro (lo terapéutico incluye lo psicoterapéutico, pero no al revés) no ayuda a clarificar lo que cada profesional realiza, sino al contrario, contribuye a la confusión. Y podrás comprobar cómo muchos autores de referencia, Wolf, Schwartz, Slavson, Moreno, Foulkes, etc., van utilizando ambos términos de forma indistinta; lo que para mí ha ayudado a crear confusión.

Al parecer, Lola, el término Psicoterapia es utilizado por primera vez por Reil, J. E., en 1803 (Guimón, J., 1990, 2001) en alusión a la actividad por la que se procura un acompañamiento dirigido hacia los aspectos psíquicos de la persona. En la delimitación del término que propone Guimón (1990:122) considera que debería seguir manteniéndose en la definición del término esa precisión de que el objeto de su interés es el ser humano afectado por trastornos mentales, abogando por no definir como psicoterapia otros procesos más alejados del que señala anteriormente. De hecho, consultando algunos diccionarios de psicología, vemos que Doron, R., y Parot, F. (1991) nos dicen que es un método de tratamiento del sufrimiento psíquico mediante el empleo esencial de medios psicológicos[1] (1991:562), al igual que Dorsch, F. (1985) quien la define como el tratamiento de las enfermedades psíquicas o de los trastornos fisiológicos de origen psíquico mediante métodos psicológicos (1985:665). Es decir, delimitan el término al “trastorno psicológico y al método psicológico”

Buscando otra definición en textos que se refieren a la Psicoterapia de grupo, Guillem, P., Loren, J. A. introducen la de Schneider, P. B., (1979), para quien Psicoterapia es un método de tratamiento médico de los trastornos físicos y psíquicos debidos a conflictos intrapsíquicos conscientes e inconscientes, que exige por parte del paciente un compromiso voluntario, una colaboración, el deseo y la posibilidad de entablar con el psicoterapeuta una relación interpersonal subjetiva muy particular a la que se llama relación psicoterapéutica, que permite que se establezca un proceso psicoterapéutico, en el cual el lenguaje interviene como modo preferente de comunicación. El fin ideal de la psicoterapia es permitir al paciente resolver por sí mismo los conflicto intrapsíquicos teniendo en cuenta su ideología y, en absoluto, la del psicoterapeuta (Guillem, P., Loren, J. A., 1985: 83-4). Aquí sobresale la idea de “tratamiento médico” que quiero pensar que se refiere a “tratamiento de naturaleza clínica”, sobre todo ante el debate que en ocasiones aparece respecto al reconocimiento de quienes son y quienes no son los profesionales de la salud que se dedican al campo de la clínica. También Yllá nos da otra definición: Toda aquella actuación terapéutica que utiliza un medio psicológico (1981: 1069), en donde lo que se subraya es la utilización de “un medio psicológico”.

Si recurrimos a alguien que ha publicado un texto específico de psicoterapia, a quien tenemos más a mano es a Coderch, J. (1987), quien nos aporta hasta tres definiciones. La primera: la psicoterapia es un tratamiento de naturaleza psicológica que se desarrolla entre un profesional especialista y una persona que precisa ayuda a causa de sus perturbaciones emocionales, se lleva a cabo de acuerdo a una metodología sistematizada y basada en determinados fundamentos teóricos, y tiene como finalidad eliminar o disminuir el sufrimiento y los trastornos de comportamiento derivados de tales alteraciones, a través de la relación interpersonal entre el terapeuta y el paciente (1987:53). Fíjate Lola, cómo aquí lo que aparece es algo que “se desarrolla entre un profesional y una persona que precisa ayuda” poniendo un acento especial en lo que llama “relación interpersonal”. Luego aparece una segunda definición: es aquella relación interpersonal de ayuda que se lleva a cabo de acuerdo con reglas técnicas fundadas en una doctrina acerca de la génesis y evolución de los fenómenos psicológicos, de las formas de interrelación entre la psique de los individuos y el mundo externo que los rodea, y de las insuficiencias, desviaciones y procesos patológicos que pueden presentar los pacientes a los que se intenta ayudar (1987:54). Aquí, además de la idea de “relación interpersonal” aparece la idea de “interrelación” que se daría entre la “psique” y el “mundo externo”. Finalmente, Lola, aparece una tercera: aquel procedimiento que pretende resolver el conflicto intrapsíquico a través de la relación interpersonal entre la persona que lo sufre y un experto en este tipo de ayuda (1987:55), en la que emerge la idea de “relación interpersonal entre la persona y un experto”. Es interesante ver que en las tres definiciones siempre aparece la idea de relación interpersonal, aspecto éste que me parece fundamental en el terreno en el que nos estamos moviendo, Lola. Creo que esto es importante porque vamos pudiendo introducir la idea de interrelación entre las personas que establecen una relación con miras psicoterapéuticas y la idea de experto. Y también porque esta idea nos ayudará a comprender los procesos de individualización.

Entonces, lo psicoterapéutico (en el terreno que nos movemos en este libro) es la consecuencia del trabajo que se realiza entre los miembros del grupo –incluido su conductor– para poder ir entendiendo las dificultades reales de relación que cada miembro del grupo tiene consigo mismo, con el grupo, con sus configuraciones y con el conductor. Ahora bien, como se sabe, las dificultades reales en el aquí y ahora no dejan de ser reproducción o consecuencia de conflictos, tensiones y dificultades de antaño. Pero habría que subrayar que ese reconocimiento de lo que sucedió en otro tiempo o lugar solo es útil si ello nos ayuda a entender lo que sucede en el aquí y ahora. Es decir, no se trataría tanto de clarificar o entender lo que sucedió en otro tiempo y lugar, sino de ver cómo eso que se ubica en la relación psicoterapéutica –y cuyos orígenes pueden estar en otro momento del desarrollo de cada quien –, está interfiriendo en la relación que mantiene cada uno con los demás miembros del grupo, aclarar las resistencias –los temores– a profundizar en la relación con el otro que se supone es una relación de mutualidad con él: haciéndose corresponsable del progreso también del otro, de su evolución como ser-en-el-mundo. Evidentemente cada persona tiene sus propias dificultades, y ese trabajo queda mediatizado por esas mismas dificultades que –en la medida de lo posible– deben poder ser abordadas y superadas.

 

[1] Traducción del autor.

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