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Miércoles, diciembre 12, 2018
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121) Una nunca sabe cuál es el mejor momento para ello ni las consecuencias 

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psicólogo-terapia-grupal

121) Entiendo que esto de interpretar es complejo y si lo enfoco desde donde lo planteas, más. Una nunca sabe cuál es el mejor momento para ello ni las consecuencias que puede tener una intervención. El otro día me sucedió que mientras estaba centrada en uno de los miembros del grupo que hablaba de sus variadas relaciones con mujeres y que parecía que no le afectaba lo que a ellas les podía pasar, me encontré con que la señora a la que se le murió el marido estaba llorando silenciosa pero intensamente. De entrada me sentí descolocada como diciéndome «no te diste cuenta de la situación», y al verla llorar tanto me dirigí preguntándole qué era lo que le estaba afectando tanto. Y nos contó toda una compleja situación con su marido que actuaba de manera similar, sólo que aquí era ella la directamente afectada, la que tenía que aguantar las continuas vejaciones que ello suponía dado que él decía que «éramos libres», argucia con la que hacía lo que le daba la gana. Contaba la rabia que le producía ver que él no era capaz de darse cuenta del daño que hacía. ¿Qué interpretas ante esta situación?

Siempre resulta fácil hablar desde la barrera o desde el tendido. No sabría decir qué es lo que «tendrías que interpretar», pero al menos tenemos dos elementos a considerar, o tres: por un lado, la situación en la que estando centrados en una problemática emerge otra aparentemente similar en otro miembro del grupo. Esto me hace pensar en la forma cómo se establecen las interdependencias vinculantes que posibilita que mientras atiendes una parte del grupo, hay otra que vendría representada por esta mujer que se siente identificada en lo que se está diciendo y la hace conectar con algo más personal. Tan personal que incluso me atrevo a decir que esto era una de las razones por las que esa persona no podía acabar de separarse de su marido difunto: la rabia hace estragos. También pienso en temas como rivalidad, celos, deseo de protagonismo, y similares por parte de quienes tienen estas conductas y que parecen estar muy vinculadas con comportamientos de omnipotencia y que ocultan un enorme temor a la pequeñez. Por otro lado, el tipo de llanto, silencioso pero ostentoso, ¿qué estaría pensando esta mujer que no puede hacerse oír de forma más clara? ¿Sería una forma de llamar la atención de forma que no se note, o no quiere que se note la profunda soledad en la que ha tenido que vivir y que es a la que su marido, y posiblemente otras figuras representativas de su historia la han condenado? ¿En qué medida ese lloro paraliza o amortigua el gran enfado que tiene y que no sabe o no puede expresarlo sino mediante esta expresión afectiva? Y cómo ese silencioso llanto también la deja sola, no pudiendo permitirse señalar el sentimiento de soledad y pequeñez, de maltrato y vejación a la que se ha medio habituado pero que también potencia de esta forma. Finalmente el efecto catártico de esta explosión. En este contexto, como en otros de carácter interpersonal e íntimo, es fácil que se den situaciones en las que emerge un monto de afectos y emociones que son útiles para la descarga, aunque tengo dudas acerca de su operatividad terapéutica.

 

Fíjate cómo en un pequeño aspecto de la situación grupal que planteas, aparecen una serie de ellos que hacen difícil la elección del movimiento que te correspondería. Recuerdo que Dalal (1995) tiene un interesante trabajo acerca de las intervenciones del conductor en el que señala que ante una situación uno puede optar por:

  • No hacer nada de forma activa, posibilitándose el pensar mientras tanto, y permitiendo que sean los sucesos los que vayan tomando su propio curso.
  •  Aportar un comentario sobre la dinámica del grupo, los procesos que se están dando, qué rol juega el grupo y el miembro en cuestión, lo que esta persona representa para el grupo, etc.
  • Poner el acento en la persona que ha hablado o ha podido provocar a esa otra.
  • Dirigirse a la persona, a su reacción, a la situación del aquí y ahora, lo que siente o sintió cuando el otro habló. Eso supondría subrayar los elementos defensivos.
  • Ignorar la reacción (es decir, el aquí y ahora) y animar a la persona en cuestión a hablar de lo que esa situación activa en ella, en el ahí y entonces. Ello significa circunnavegar (por el material del pasado) saltando sobre el material actual, el del aquí y ahora dirigirse al propio material en sí mismo.[1](:385)

 

Como puedes ver aparecen cinco opciones cada una de las cuales se puede corresponder con las posiciones de algunos de los autores que hemos trabajado o alguna de las que propongo. ¿En cuál te colocarías? Cualquiera de las posiciones que tomes es correcta y te va a llevar a lugares diversos. La cuestión sería saber por qué te metes en un camino y no en otro.

Es cierto que ante la situación que planteas tenemos varias cosas a considerar. Si tomamos lo que señala Dalal y comenzamos por el final, el elemento catártico, éste se nos muestra como complicado y complejo de abordar. Por un lado, parece lógico y natural que dejemos expresar la emoción que siente esta persona tal y como aparece. Pero por otro lado, la emoción, más allá del efecto catártico o descargante que pueda tener, ¿qué utilidad psicoterapéutica tiene? No hay duda que esta persona tiene una carga importante de la que desembarazarse para poder descansar y posibilitar que su marido descanse también; pero en la misma descarga hay algo que paraliza: de hecho el grupo, y él contigo, se quedó paralizado, como no sabiendo qué hacer, y quedando impregnado de emociones que (y eso me parece importante), paralizan la capacidad de pensar. O sea que por un lado tenemos que dejar que emerja la emoción pero al tiempo, no podemos dejar que se paralice nuestra capacidad de pensar. Este ya es un punto. En este apartado, Slavson es quien más ha subrayado este aspecto, definiendo la catarsis como el proceso mediante el cual un paciente comunica sus problemas y preocupaciones (…) es un modo de purgarse de los estados perniciosos de la psique, un modo por el cual los sentimientos, recuerdos e ideas perturbadores se desprenden y se vomitan del preconsciente y el inconsciente y surgen a la superficie. (:132). Ahora bien, como el mismo Slavson señala La comunicación no es por sí misma, terapéutica, al menos que se produzcan por asociación libre, que implique una regresión emocional, esté acompañada por afectos concomitantes y libere ansiedad (…) (para que sea terapéutica) el material debe ser emocionalmente significativo y producido mediante un lento proceso regresivo en una relación transferencial en la que se preste atención a los sentimientos que acompañen los enunciados (: 132). Desde esta óptica, la expresión de tu paciente requeriría un trabajo centrada en ella para poder ir conectando estos sentimientos con otros tales como la pérdida de la autoestima, el sentimiento de verse desplazada en la valoración de una persona referente, los sentimientos de celos, envidia y rabia que se desprenden del hecho, las fantasías de abandono…, y finalmente el propio hecho de la pérdida del marido.

Slavson divide las catarsis en verbales y de actividad, colocando en las primeras aquellas que se vinculan con la asociación libre, la inducida Procedimiento mediante el cual el terapeuta o los restantes pacientes, formulan preguntas orientadoras en un intento de descubrir los hechos o recuerdos específicos que parecen ser particularmente pertinentes o importantes (:140), la forzada, el proceso por el cual se requiere a los pacientes que proporcionen cierta información específica como un acto de sumisión a la autoridad del terapeuta o como parte de ciertos requisitos disciplinarios como los que pueden encontrarse en instituciones punitivas o en un ejército.(…) es inadecuada para la psicoterapia analíticamente orientada. (: 141) y la vicaria se produce cuando un paciente se identifica con otro al aparecer una comunicación o un sentimiento que fortuitamente refleja sus propios sedimentos y problemas.(: 141).  El mismo Slavson menciona lo que llama aceleradores de la catarsis que los vincula, además a lo que llama Factores terapéuticos entre los que señala: La multiplicidad de blancos, en tanto que  favorece la catarsis porque reduce el temor a acumular la hostilidad en una persona y particularmente la que actúa in loco parentis.(:143); La catálisis, ya que a medida que los pacientes se muestran ante los demás estimulan a otros pacientes para que actúen del mismo modo, con frecuencia en áreas que son difíciles o imposibles alcanzar sin este estimulo. (:144); El apoyo mutuo, ya que este elemento actúa especialmente en el área de la hostilidad hacia el terapeuta como substituto paterno y en las áreas constructivas del funcionamiento yoico (:145); La identificación y La universalización.(:146). Como ves, si nos atenemos a los elementos catárticos, hay una riqueza importante de elementos a considerar. Si me ciño al caso, creo que poder entender la rabia que le produjo toda esta situación e indicar cómo esa rabia es paralizante (el grupo y tú así quedasteis) y que esa parálisis es la que no le autoriza a dejar que su marido acabe de “morir” y salga de su historia real, es importante. E indagar de qué elementos el grupo no puede liberarse quedándose atrapado como esa persona quedó atrapada al marcharse su marido, también.

Otra de las opciones era tomar la situación en el aquí y ahora. Personalmente, esta opción me cuesta pensarla un poco porque estamos hablando de un elemento vinculado con la actividad del marido. Pero si prescindo de este aspecto, el ver qué relación tiene con la situación actual me lleva a pensar en que nos ponemos todos a trabajar sobre las actitudes, por ejemplo, del hombre (de los hombres del grupo) ante la mujer (las mujeres del grupo), a considerar qué aspectos se esconden tras eso que llamas «variadas relaciones con mujeres» (no sé si quieres decir también relaciones con varias mujeres). En este caso fíjate que estás posibilitando el abordaje de las relaciones entre las personas en función de su género y cómo se negocian aquí las relaciones de poder entre estos aspectos, vinculándolos con la situación social, etc.

También cabe la posibilidad, claro, de centrarte en el varón. Ver qué es eso que indica, por qué niveles de confusión ha estado o está transitando que parece que precisa multiplicidad de relaciones para conseguir algo que, a pesar de ello, no puede alcanzar. Posiblemente estemos hablando de alguien que en su infancia ha vivido, de forma real o imaginada,  abandonos muy profundos y desgarradores, quizás quedó huérfano o temió por la muerte de un familiar a partir de experiencias de su grupo familiar y no pudo asimilar aquel sufrimiento que arrastra hasta hoy y que trata de paliar con relaciones varias, con vínculos inestables, superficiales que le acaban corroborando la soledad en la que vivió. En ocasiones un padre, una madre, que por razones cualesquiera presenta un serio trastorno psicológico, no pueden aportar la necesaria seguridad y compañía  y, en consecuencia, el hijo tiene vivencias de abandono importantes que han marcado su vida y de las que no puede desengancharse.

Ver al grupo como globalidad podría ser otra salida. Constatar hasta qué punto el conflicto que emerge guarda relación con posiciones, roles adquiridos, o el mismo supuesto de ataque y fuga personificado en estas dos personas y ante el que el resto del grupo se paraliza no sabiendo por qué ni por quién optar.

Finalmente, no hacer nada es otra opción. Pero la cuestión podría ser ¿no haces nada porque estás asustada o te enfada, porque consideras que está bien que emerja esto, porque esperas que el grupo reaccione, o porque no sabes qué hacer con ello? Si es susto te deberías preguntar a qué se debe. No todo el mundo valora por igual las relaciones interpersonales y descubrir comportamientos tan egoístas nos puede paralizar o enfadar. O igual te parece bien que surjan estas cosas para que cada cual se vaya retratando tal cual es. Dejando que esa faceta quede visible para que todos la veamos y tomemos nota para, en otra ocasión, retomarla. O no sabes qué hacer con ello. Es como si te encontraras ante un material cuyas características son tan complejas que optas por esperar y ver a donde lleva todo esto. O quizás estás esperando que sean los demás miembros del grupo los que le indiquen lo que estás pensando. Ante estas diferentes opciones es recomendable que consideres lo siguiente: de tu capacidad para poder tener clara cualesquiera de ellas dependerá el que el grupo opte por una u otra. Es decir, hay una vinculación inconsciente entre todos los miembros del grupo, incluida tu, claro. Esta unión o ligazón que desde una perspectiva permite hablar del grupo interno que tienes en tu mente y desde otra nos indica el grado de interdependencias vinculantes existentes entre tú y el resto de las personas del grupo, nos lleva a pensar en la compenetración y en la empatía existente entre vosotros. Esa capacidad de comprender el sentimiento y la vivencia de esta y cada una de las personas que constituyen el grupo es la que te va a posibilitar verbalizar, en su momento, cualquiera de las respuestas que se den ante este hecho. Y al hacerlo, al comentar que «parece que no sabemos qué hacer con esta situación», por ejemplo, o «siento que hay enfado ante lo que ha expuesto», o frases similares indicadoras de esos estados mentales por los que estamos transitando y que provienen de tu experiencia (contra)transferencial, lo que estás haciendo es no sólo legitimar la existencia de estos pensamientos y sentimientos en los otros sino que, y precisamente por ello, posibilitas seguir pensando en la situación dada.

Hablar desde lo que siente el conductor es una manera también de mantener activa la Función Verbalizante. Como miembro del grupo que participa de la vida y de los avatares del mismo, tu inclusión, aportando aquellos aspectos que podemos pensar que han sido depositados por el grupo en ti, es una buena forma de utilizar esta Función para incluir la impotencia ante algunos hechos como algo natural, colocándote también en un plano más real.

 

 

[1] Traducción del autor.

 

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